Una Iglesia embellecida por la Doctrina Tito 2: 1-14

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Podemos pensar que una Iglesia embellecida por la doctrina es una Iglesia donde abunda la enseñanza teológica. El texto nos muestra cómo es una Iglesia embellecida por la Sana Doctrina. Al comienzo de la carta, Pablo nos dice que la preciosa fe de los escogidos de Dios se fundamenta en “el conocimiento de la verdad que es según la piedad”. El falso dilema de qué: “el conocimiento mata la piedad” o “la piedad es mejor que el conocimiento”, es rechazado por las Escrituras. Somos llamados a amar a Dios con toda nuestra mente, con todo el corazón, y con todas nuestras fuerzas. De este texto Juan Calvino comentó: “No hay verdadero conocimiento, donde no hay verdadera piedad”. Entonces si la verdad se queda en la cabeza, como un asunto meramente intelectual, y no afecta nuestros corazones, para luego encontrar expresión en nuestra conducta, no somos diferentes a los demonios: “…Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan” (Stgo 2.19). Inmediatamente Pablo menciona los requisitos para los Ancianos, y básicamente son evidencias de un carácter piadoso y temeroso de Dios, fruto de la regeneración (1:6-8): irreprensible, entregado a su mujer, con hijos creyentes no rebeldes, no arrogante, ni iracundo, ni borracho, ni violento, ni codicioso, debe ser hospitalario, amigo del bien, sensato y disciplinado. (Cuantas Iglesias fracasan por no tomar esto seriamente)

Después de todas estas evidencias de carácter, Pablo habla de los requisitos doctrinales (1:9): “retenedor de la palabra fiel” “Capaz de exhortar y convencer a los que contradicen”. Noten el contraste con los falsos maestros: “Ellos Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra” (1:16) J. Gresham Machen, dijo “El cristianismo es una vida fundada en una doctrina”. La Doctrina da el fundamento a nuestras vidas, nos cambia, nos transforma. Tal como el Evangelio transformo la sociedad de los primeros siglos. No se trata de una simple profesión de fe. Creemos que un falso maestro se reduce solamente a alguien que tuerce la doctrina, pero Pablo nos dice que es alguien que también tiene una vida retorcida. Estos hombres no tendrán compasión del rebaño, y el resultado de su enseñanza que no es conforme a la piedad producirá: envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas…apártate de los tales (Hch. 20:29, 1 Tm 6:3-4). ¿Entonces cómo es una Iglesia embellecida por la doctrina?

1. Es una Iglesia temerosa de Dios, que se caracteriza por su sensatez. (2:1-10)

Sensato es la palabra que Pablo usa varias veces en esta carta: Los Presbíteros “Dueños de si mismos” (1: 8); Los hombres adultos “Sobrios, serios y prudentes” (2: 2); Las mujeres adultas “Enseñen a ser sensatas o prudentes a las más jóvenes” (2: 4-5) “Los Jóvenes deben ser prudentes” (2:6). Finalmente todos los creyentes (2:12). “Sensato” significa ser autocontrolado, que tiene dominio sobre sus propias pasiones, o de buen juicio.

Esto contrasta fuertemente con los falsos maestros que Pablo ya expuso (1:16). Y conecta con el corazón del consejo de Pablo a Tito: que la bendita doctrina no sea blasfemada, ni menoscabada por vidas impías (2:5, 8, 10). “en todo adornen la doctrina”. “Adornar” viene de la palabra griega “kosmeo” de la cual obtenemos nuestra palabra cosmético, y que los Griegos usaron para describir el Cosmos. Significa organizar de forma ordenada para mostrar belleza. La doctrina ordena nuestras vidas y produce un comportamiento piadoso de modo que el mundo se siente atraído por nuestro Evangelio. La doctrina no es adornada cuando nos parecemos al mundo en sus pasiones y deseos, la doctrina es adornada cuando vivimos como ciudadanos de otro mundo.

Tu vida debe ser la base de tu testimonio verbal. Que no haya nada oculto en tu vida que pueda traer vergüenza al Evangelio si sale a la luz. Tiempo atrás se supo de un famoso pastor que visitaba secretamente prostitutas y era un fiel defensor de la fe ; Por favor no diga que es cristiano si en su trabajo coquetea con medio mundo, o participa de chistes obscenos sobre las mujeres, por favor no diga que es un esposo piadoso si es un adicto a la pornografía. Es por medio de toda esta hipocresía que el nombre de Cristo es blasfemado entre los incrédulos. “Cuanto más firme soy en doctrina, cuanto más fuerte hago propaganda de mis puntos de vista ortodoxos, más deshonro esa doctrina, si mi vida es mundana y mi caminar carnal” (A.W Pink)

2. Es una Iglesia transformada por la gracia de Dios (2:11-13)

Parece que estas exhortaciones, son una lista de cosas que debemos hacer si queremos ser Cristianos. Pero no olvidemos que Pablo esta hablando a gente que conoce a Dios, que ha nacido de nuevo. Estas recomendaciones no son los requisitos para llegar a ser un Cristiano, son para Cristianos que han experimentado la gracia de Dios y el perdón de sus pecados. Si no entiende la gracia de Dios y cómo funciona en nuestras vidas, jamás luchará por la piedad. Pablo no es un pastor legalista, él esta centrado en la gracia, el no puede pensar en cualquier tipo de conducta piadosa sin la gracia de Dios. Hacer esto sin la gracia de Dios es imposible. Pero… “La Gracia de Dios se ha manifestado para salvación”. No estamos hablando de un concepto abstracto flotando en el aire, estamos hablando de una persona, que se ha revelado en el tiempo y la historia. Todo lo que ha sucedido con nosotros se debe a lo que Cristo ha hecho por nosotros y en nosotros.

“Para salvación a todos los hombres” En el contexto, se refiere a los diversos tipos de seres humanos que se han considerado en los versículos anteriores: jóvenes y viejos, ricos y pobres, hombres y mujeres, esclavos y libres. La salvación de Cristo ha llegado a todos, así que todos pueden ser convocados para vivir una vida piadosa. Incluso a los Cretenses que son, mentirosos, malas bestias, glotones ociosos. (1:12)

La gracia de Dios nos salva y luego nos enseña. Donde la gracia salva, también transforma y enseña: ¿ Y qué es lo que la gracia enseña? Santidad práctica . La gracia no termina con la impiedad y los deseos mundanos, nos hace negarlos. Lo que ni la ética, ni la educación, ni la cultura puede hacer, lo hace la gracia de Dios.

La gracia trae sosiego a nuestro corazón, nos enseña a no poner nuestras esperanzas en las cosas de este mundo. El hombre que ha gustado de la gracia divina ya no desea beber de las aguas amargas de este mundo, rechaza la mundanalidad. Tendemos a pensar que la mundanalidad tiene que ver con cierto tipo de peinados, vestidos, o trabajos, pero mundanalidad son “los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida” (1 Juan 2:16). El hombre que ha sido transformado por la gracia ve todas estas cosas y no encuentra hermosura en ellas, porque sus ojos han sido cautivados por la gloria de Cristo, “Él es el más hermoso de los hijos de los hombres, lleno de gracia y de verdad” “Mejor es tu misericordia que la vida, mi alma esta apegada a ti, tu diestra me ha sostenido”. La gracia le enseña, lo débil que es, lo perdido que estaba, lo pecaminoso de su pecado, por lo mucho que es amado. Así entonces el cristiano mira el pecado, y el mundo como aborrecibles. Hermanos podemos ser fervientes Calvinistas, pero si la gracia que predicamos no nos hace renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y a vivir sobria y justamente, entonces nos engañamos a nosotros mismos.

La gracia nos da esperanza (2:13) Esta esperanza, no es una cosa, no es una definición teológica, la esperanza del cristiano es una PERSONA. La gracia obro en nuestro pasado, obra en nuestro presente y nos prepara para nuestro futuro. Nos revestimos de piedad en este mundo porque estamos esperando el regreso de nuestro Salvador, nuestro rechazo al mundo proviene de que esperamos un mundo mejor.

3. Es una Iglesia formada por gente celosa de buenas obras. (2:14-15)

La gracia de Dios nos educa para vivir bien. Una vida sin desperdicio, sin disolución (Ef. 5.18). Pablo esta hablando de los efectos del perdón de nuestros pecados. Cristo no sólo murió para el perdón de nuestros pecados, murió para hacernos santos, para hacernos un pueblo para Él. Quien ha sido transformado por la gracia de Dios es celoso de la obras de la gracia (Ef. 2:8-10). Hay muchos que sirven a Dios para poder servirse de Dios. Pero quien ha es transformado por la gracia de Dios, esta celoso de servir a Dios, Cristo estaba lleno de celo santo por servir a su Padre. Robert Murray McCheyne una vez hizo la pregunta: “¿Cristo es más amado por la justificación o por la santificación?”. Nadie dudaría de la teología de este gran predicador Presbiteriano, y pensaría en la Justificación. Pero no; Él dijo que Cristo era muy amado por la santificación, porque este es el verdadero fin y el objetivo de la obra redentora de Cristo. La justificación es el medio, pero la santificación es el fin.

Escrito por el Rev. Néstor Roubilar

 

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La cesación de los dones revelacionales

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Decidí escribir mi monografía para presentar al final de mi curso sobre el asunto de la cesación de los dones revelacionales. De forma introductoria, y un poco para organizarme a mí mismo, escribí este artículo sobre el tema.

Hoy estaba discutiendo en un grupo en Facebook sobre el asunto y decidí publicar el artículo. Espero sugerencias, contribuciones y críticas para poder mejorarlo.

INTRODUCCIÓN

Según Richard Gaffin Jr., ninguna controversia tiene afectado más a la iglesia desde los años 60 del siglo pasado, que la continuidad o cesación de los dones del Espíritu (1979, 9).

Hoy, a diferencia de lo que pasaba algunas décadas atrás, existe un movimiento dentro de las iglesias reformadas que defiende la continuidad de los dones revelacionales. John Piper, Wayne Grudem, y otros, han sido los estandartes de esta posición. Ellos también son los modelos de lo que hoy es conocido como el “Nuevo Calvinismo”, una forma de entender el calvinismo que tiene como uno de sus puntos característicos creer que los dones revelacionales son actuales también. Este movimiento es el movimiento religioso que está creciendo más rápidamente en Estados Unidos, y sin dudas, está comenzando a surgir también en Brasil.

En este trabajo trataré algunos aspectos importantes acerca de esta discusión. En primer lugar definiré lo que la posición cesacionista acepta y luego trabajaré tres conceptos que son importantísimos para esta visión: Revelación, Profecía y Lenguas. Terminaré con un breve comentario acerca de la posición de la Confesión de Fe de Westminster con relación a la cesación de los dones revelacionales.

I. DEFINICIÓN DE CESACIONISMO

Cuando se habla de cesacionismo muchas personas tienden a pensar que estamos hablando de la cesación de la obra del Espíritu Santo en la vida de la iglesia. Nada está más lejos de esa representación de la posición reformada acerca de la obra del Espíritu Santo. Juan Calvino, el teólogo que dio el marco teórico para la teología reformada es conocido como el teólogo del Espíritu Santo por el gran énfasis que daba a la obra de la Tercera Persona de la Trinidad.

El debate entre el cesacionismo y el continuismo se refiere específicamente a los dones revelacionales y no a la obra del Espíritu Santo. El cesacionismo no coloca al Espíritu Santo encerrado en una caja, como opinan algunos, sino que enmarca su obra en los padrones que la Escritura afirma que actuará. Richard Gaffin Jr. dice que: Las Escrituras, vistas en su totalidad, enseñan que el Espíritu, según su soberanía, prefirió circunscribir su actividad y estructurarla según los padrones revelados. Esos padrones, y no lo que el Espíritu Santo pueda más allá de ellos, deben ser el enfoque y modelo de las expectativas de la iglesia hoy. (GRUDEM 2003, 25)

Este debate se relaciona con la contemporaneidad de los dones revelatorios. Los cesacionistas niegan la existencia de estos dones en la vida de la iglesia de hoy, los continuistas la afirman. Robert L. Reymond define brevemente lo que es el cesacionismo. Él afirma que: Esta posición asume que los dones revelacionales encarnados en los órganos de revelación (apóstol, profeta, glosolalista y traductor) – tan prominentes en la vida de la iglesia del primer siglo – desapareció de la vida de la iglesia cuando se completó el canon escriturado. (1998, 84).
El cesacionismo, entonces, niega que Dios aún dé dones por medio de los cuales Él busque revelarse. Otra forma de llamar a estos dones es de dones de expresión verbal. Gaffin Jr. hace una lista y afirma que ellos son: la profecía y su avaluación, la variedad de lenguas y su interpretación, la palabra de sabiduría y la palabra de conocimiento. (GRUDEM 2003, 44). Son estos los dones que el cesacionismo niega que existan en la vida de la iglesia de hoy.

II. REVELACIÓN

Ya que afirmamos la cesación de los dones revelacionales debemos definir lo que entendemos por revelación y qué entendemos cuando afirmamos que la revelación cesó.

Revelar, básicamente, es dar a conocer algo. Aplicando el término a la teología, entendemos que la revelación es “el medio por el cual Dios se hace conocido a los pecadores que viven sin esperanza, perdidos y separados de su Hijo, el Señor Jesucristo” (Robertson 1999, 59–60). Otra definición dice que: el término ‘revelación’ significa intrínsecamente la exposición de aquello que anteriormente era desconocido. En la teología judeo-cristiana, el término es usado primariamente para la comunicación de la verdad divina de Dios para el hombre, o sea, Su manifestación de Sí mismo y de Su voluntad. (ELWELL 1990, III:299)

Cuando afirmamos que la revelación cesó apuntamos para el hecho de que el propósito de la revelación se cumplió. Dios reveló de forma completa su verdad al hombre. El autor de Hebreos afirma esa cesación del proceso revelacional cuando dice que antes Dios se reveló de diversos modos y que ahora lo hace por medio del Hijo. Robertson observa que: El último nivel de la historia humana finalmente llegó, él [el autor de hebreos] asevera que Dios ahora habló definitivamente por medio de la incorporación de toda la verdad en la persona de su Hijo (Hb. 1.1). Hasta donde la presente forma de la existencia humana dice respecto, ¡el fin ya llegó! ¡El albo de la revelación fue alcanzado! […] Es en ese contexto de la llegada de la “plenitud de los tiempos”, como fue planeado por Dios, que la cuestión del fin de la revelación debe ser visto (1999, 60).
Esta cesación del proceso revelatorio no significa que Dios dejó de revelarse al hombre. Él continúa revelándose de forma general por medio de la creación, la providencia, la luz de la naturaleza, y de forma especial a Su iglesia por medio de Su Palabra. Significa también que toda otra forma de revelación especial dejó de acontecer. Calvino afirma esta cesación de la revelación, en Cristo, en su Institución: Por esta razón se nos indica y describe en las Escrituras el tiempo en que nos encontramos, con las expresiones: la última hora, los últimos días, los últimos tiempos (1 Jn. 2, 18; 1 Pe.1, 20), a fin de que ninguno se engañe con la vana esperanza de alguna nueva doctrina o revelación. Porque “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo” (Heb. 1, 1-2), el cual solo nos puede manifestar al Padre (Lc.10,22), y lo ha hecho realmente en cuanto nos convenía, presentándosenos como un espejo en el que poder contemplarlo (l Cor. 13,12). (IV. 18.20).
Y también: Queda, pues, por inconcuso y cierto que con la perfección de su doctrina ha puesto fin a todas las profecías; de tal manera que todo el que no satisfecho con el Evangelio pretende añadir algo, anula su autoridad. Porque la voz que desde el cielo dijo: “Este es mi Hijo amado; a él oíd” (Mt.3,17; 17,5), lo elevó con un privilegio singular por encima de todos los demás. De la Cabeza se derramó esta unción sobre sus miembros, como lo había profetizado Joel “y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas” (Jl. 2, 28).
Respecto a la afirmación de san Pablo, que Jesucristo nos ha sido dado “por sabiduría” (1 Cor. 1, 30), y en otro lugar, que en Él “están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y conocimiento” (Col. 2, 3), su sentido es un poco diverso del argumento que al presente tratamos; a saber, que fuera de Él no hay nada que valga: la pena conocer, y que cuantos comprenden mediante la fe cómo es Él, tienen el conocimiento de la inmensidad de los bienes celestiales. Por ello el Apóstol escribe en otro lugar acerca de sí mismo: “me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado” (1 Cor. 2, 2): porque no es lícito ir más allá de la simplicidad del Evangelio. Y la misma dignidad profética que hay en Cristo tiende a que sepamos que todos los elementos de la perfecta sabiduría se encierran en la suma de doctrina que nos ha enseñado. (II.15.2).
Calvino deja claro que con la llegada de los últimos tiempos, con Cristo, se hace innecesaria a continuidad del proceso revelatorio. Las profecías encuentran su cumplimiento en Él. La revelación se encierra en Él.

III. PROFECÍA

Ya que mencionamos que el cesacionismo a la idea de que Dios aún continúe revelándose por medio de los antiguos modos, debemos trabajar el concepto de profecía en la Biblia, pues es uno de los medios más importantes que Dios usó, y es también uno de los dones que los continuistas argumentan que aún existen y son necesarios para la vida de la iglesia.

Al contrario de lo que muchos piensan, la profecía no debe ser definida como predicción del futuro, sino que como una “proclamación de una revelación divina que ocasionalmente puede también envolver la predicción de eventos futuros.”(ROBERTSON 1999, 8). Esto es importante para afirmar la continuidad o cesación de la profecía hoy, pues quien quiera afirmar que profetiza no sólo debe afirmar que hizo una predicción del futuro sino que también debe reconocer que lo hizo experimentando una revelación directa por parte de Dios.

El movimiento profético en la Biblia comienza con Moisés y en ese periodo alcanza su auge. Del profetismo en Moisés podemos aprender que el profeta es un medio usado por Dios. En Éxodo 7:1-2 Dios coloca a Aarón como profeta de Moisés, Aarón tendría la misma autoridad que su hermano en su representación. En Éxodo 4:15-16 vemos como el profeta recibe no sólo las ideas o pensamientos, sino que las palabras. El profeta es la “boca” de quien habla por medio de él. Deuteronomio 18 describe como cualquier cosa que substituya a palabra revelatoria de Dios debe ser completamente rechazada. También es importante aquí que Moisés dice en el versículo 15 que Dios mismo suscitará un profeta como él, refiriéndose a Cristo.

En el Nuevo Testamento se repite, después de muchos años, la experiencia profética. En pentecostés se cumple la profecía de Joel de que con la llegada de los últimos tiempos Dios derramaría su Espíritu y se cumpliría lo dicho en Números 12:6 “Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él.” Así, Knight III afirma que en el Nuevo Testamento, profetizar es “la capacidad de hablar las palabras que Dios da a aquel quien las profetiza” (1998, 11). El fenómeno veterotestamentario continúa en esencia siendo igual en el Nuevo Testamento. El profeta continúa entregando revelaciones acerca de Dios y venidas directamente de Dios por medio de la boca del profeta. Profetizar, profeta y profecía son tres conceptos que siempre están juntos. Si deja de haber una de ellas, las otras también dejan de existir. Si se deja de profetizar, deja de haber profecía y profetas.

Es por esto que creemos que el don de profecía no es un don contemporáneo. El autor de Hebreos afirma que fue en el pasado que Dios habló por medio de los profetas. La profecía dejó de tener sentido después de su cumplimiento en Cristo. El periodo apostólico fue un periodo único en la historia de la iglesia, por eso “todas las exhortaciones del Nuevo Testamento relacionadas a la profecía no son más prescriptivas para nosotros que vivemos después del periodo fundamental de los apóstoles y profetas, el cual ya cesó.” (Knight III 1998, 30).

IV. LENGUAS

La mayoría de los teólogos y pastores reformados no negaría que la profecía acabó. Pero muchos están abiertos a la posibilidad de la continuación del don de lenguas porque, según ellos, hablar en lenguas no hiere el principio de Sola Scriptura. Pero si entendemos que el don de lenguas es, bíblicamente, un medio revelacional deberíamos también rechazar su continuidad.

En el Nuevo Testamento sólo dos libros hablan acerca del asunto: Hechos y 1 Corintios. La primera referencia en el Nuevo Testamento al aparecimiento de este don está en Hechos 2, donde se relata el descenso del Espíritu Santo en pentecostés. Es interesante en este relato que Lucas hace, que Pedro explica el fenómeno visible del hablar en lenguas citando un texto de Joel donde no habla de lenguas en sí, sino que de profecía. Este hecho nos lleva a pensar que lenguas y profecía están unidas.

Las lenguas interpretadas son equivalentes a la profecía […] Si la profecía es un don revelacional (como la evidencia bíblica de los dos Testamentos parece apoyar), y las lenguas interpretadas son equivalentes a la profecía, entonces las lenguas también deben ser entendidas como un don revelacional. (ROBERTSON 1999, 33)

Esto es claro en 1 Corintios 14:2, donde Pablo dice: “Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.” El término misterio en el Nuevo Testamento tiene un significado muy específico y contrario a la idea común. Misterio significa algo que era desconocido pero que está siendo dado a conocer (ROBERTSON 1999, 29). Siempre es algo que fue revelado. Siendo así, lo que Pablo afirma es que quien habla en lenguas está revelando algo. El contenido de lo hablado es revelación, y aunque los hombres no lo entiendan, porque no está hablando en la lengua común del pueblo, el que habla en lenguas está profetizando. Es por eso que Pablo pone énfasis en la necesidad de la interpretación de lo que se habla en lenguas.

Con relación a lo anterior, también debemos afirmar que las lenguas eran idiomas extranjeros. El relato de Hechos 2 lo deja muy claro. Lucas dice: Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. (Hch 2:4-6)

Las personas que no eran naturales de Jerusalén, que no hablaban hebreo, consiguieron entender los que los discípulos estaban hablando, y lo entendieron en sus propios idiomas. Los relatos que siguen en Hechos y que muestran el descenso del Espíritu manifestándose por medio de las lenguas sigue el mismo padrón.

Cuando el fenómeno es relatado aconteciendo en Corinto tiene la misma idea. Pablo usa en 1 Corintios 14 una cita de Isaías 28:11-12 que claramente habla de lenguas extranjeras para explicar su uso.

Para finalizar, es importante también mencionar que el Nuevo Testamento el don de lenguas, como todos los dones, tienen el propósito de fortalecer la iglesia y no la personalidad de cada uno. Las lenguas eran para uso público. “Las lenguas privativas no son las lenguas del Nuevo Testamento. Si las lenguas son un don para la iglesia, ellas deben ser pronunciadas en público para que la iglesia sea edificada.” (ROBERTSON 1999, 45).

V. EL ARGUMENTO DE LA CONFESIÓN DE FE DE WESTMINSTER

La Confesión de Fe de Westminster (de ahora en adelante CFW) es el padrón confesional de la mayoría de las iglesias presbiterianas en el mundo. Cuando un miembro de estas iglesias es ordenado para ser diácono o presbítero debe hacer votos donde promete obedecer estos padrones. La Iglesia Presbiteriana de Brasil, por ejemplo, coloca en su Manual Litúrgico la siguiente pregunta que se debe hacer al candidato al momento de la ordenación de ministros del Evangelio “¿Usted recibe y adopta sinceramente la Confesión de Fe y los Catecismos de esta iglesia, como fiel exposición del sistema de doctrina, enseñado en las Santas Escrituras?”(1992, 127). A esto el candidato debe responder afirmativamente.

El capítulo Uno de la CFW habla acerca de la Escritura. Su primer párrafo habla específicamente de la Necesidad de la Escritura. Este párrafo es importantísimo al discutir el asunto de la continuidad de los dones revelacionales en la teología reformada, en él se afirma que: Aunque la luz de la naturaleza y las obras de la creación y la providencia manifiestan la bondad, la sabiduría y el poder de Dios, de tal manera que deja al hombre inexcusable; aún no son suficientes para dar ese conocimiento de Dios y su voluntad, que es necesario para la salvación. Y después, para el mejor mantenimiento y propagación de la verdad y para el mayor establecimiento y consuelo de la Iglesia contra la corrupción de la carne y de la malicia de Satanás y del mundo, le plació dejar totalmente esta revelación por escrito, cuál hace la Santa Escritura de ser lo más necesario; esos maneras anteriores de Dios revelando su voluntad a su pueblo ahora ya han cesado.

Los autores de la CFW afirman que Dios se revela de forma natural y universal por medio de la “luz de la naturaleza”, lo que Calvino llama de sensus divinitatis (sentimiento de lo divino), que es colocada por Dios en todos los seres humanos, las “obras de la creación”, que es la producción del universo y la providencia, que es la mantención del universo. Este conocimiento de Dios es suficiente para hacer al hombre responsable, pero no es suficiente para traer conocimiento salvífico. Después de mostrar la insuficiencia de la revelación general, la CFW argumenta a favor de la necesidad de la Escritura. Dios se reveló especialmente para Su iglesia por medio de la Escritura y ella es necesaria porque las otras formas por las cuales Dios se revelaba ya cesaron. El versículo que es usado para apoyar esta última clausula es Hebreo 1:1-2.
Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; (Heb 1:1-2 R60)

Warfield comenta que la doctrina de la necesidad de la Escritura descansa en la insuficiencia de la revelación natural y la cesación de la revelación súper natural (2003, 195–96).

Recientemente han surgido algunos teólogos que afirman que la CFW no es cesacionista, pero los comentaristas parecen estar de acuerdo en que sí lo es. Quizás el ejemplo más significativo sea el de David Dickson. El comentario de Dickson contiene las clases que él dio sobre la CFW en los primeros años de la década de 1650, es decir, antes de 10 años a partir de la publicación de la CFW en 1647. En la pregunta dos, Dickson dice “¿No erran los Libertinos y Quakers afirmando que Dios aún enseña y guía a los electos a toda verdad por medio del instinto y luz del Espíritu, sin ninguna palabra escrita?” Y responde afirmativamente. En la pregunta tres dice: “¿Entonces no erran los Entusiastas y Quakers, que mantienen que el Señor no ha cesado de revelar su voluntad como lo hizo con los antiguos?” Y también responde afirmativamente (DICKSON 2007, 2–3).

Un comentarista más reciente, Wayne R. Spear, también afirma el cesacionismo en la CFW. Comentando el primer párrafo afirma: Una segunda razón para la necesidad de la Escritura es que el proceso de revelación a través de profetas y apóstoles terminó cuando éste alcanzó su clímax en Cristo. Por eso es a la Biblia donde debemos mirar si deseamos conocer a Dios. (2006, 13)

Y acerca del sexto párrafo del mismo capítulo, él dice: La Confesióntambién alerta sobre “nuevas revelaciones del Espíritu”, porque apelar a ellas implica que la revelación de Dios en la Escritura es menos que completa. La doctrina de la suficiencia de la Escritura nos guarda de la enseñanza confusa e no bíblica de la llamada “Tercera Onda” en el Cristianismo de hoy. (2006, 15).
Alexander A. Hodge coincide al afirmar el cesacionismo. Él dice que esta sección de la CFW afirma que: Consecuentemente, plugo a Dios, en su gracia soberana, en diversos tiempos y diferentes formas, hacer de sí mismo y de sus propósitos una revelación supernatural a una porción escogida de la familia humana. Y que Plugo a Dios, subsecuentemente, entregar esa revelación para ser escrita, la cual se encuentra ahora, exclusivamente, circunscrita en las Escrituras.(2008, 53).

Finalmente, Robert Shaw afirma que “bajo la nueva dispensación, Dios ha completado totalmente la revelación de su voluntad por medio de su Hijo, y ninguna nueva revelación deber ser esperada hasta el fin del mundo,” (1973, 6).

Concluimos junto con los comentaristas de la CFW que ella es un documento cesacionista. Quien no acepta el cesacionismo no acepta la CFW y viceversa.

CONCLUSIÓN

A lo largo de este trabajo he mostrado que el cesacionismo no es una doctrina que encierre a Dios dentro de una caja donde no puede moverse libremente, sino que es la aplicación del padrón que Dios mismo anunció acerca del proceso revelacional. Dios quiso revelarse al hombre de distintas formas que iban a encontrar su cumplimiento y fin en la venida de Cristo.

Si la revelación tiene el objetivo de darnos conocimiento acerca de Él, el proceso acaba con Él. Dios deja de revelarse por medio de profetas y pasa a revelarse especialmente a Su iglesia por medio de la Palabra escrita.

Vimos que revelación está unida con profecía y que lenguas es simplemente una forma equivalente de profecía, por lo que acabando la revelación, también acaba la profecía y el don de lenguas.

Los temas abarcados en este trabajo pueden ser trabajos con mucha mayor profundidad y dedicación, ese trabajo ayudará a un mejor entendimiento bíblico acerca de los dones del Espíritu Santo para la iglesia.

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

DICKSON, David. 2007. Truth’s Victory over Error. Edinburgh: Banner of Truth.

ELWELL, Walter A. 1990. Enciclopédia Histórico – Teológica da Igreja Cristã. Vol. III. III vols. Vida Nova.

GAFFIN JR., Richard B. 1979. Perspectives on Pentecost. P & R Publishing.

GRUDEM, Wayne, ed. 2003. Cessaram os dons espirituais?São Paulo: Vida.

HODGE, Archibald Alexander. 2008. Confissão de Fé de Westminster Comentada. Os Puritanos.

IGREJA PRESBITERIANA DO BRASIL. 1992. Manual Litúrgico. São Paulo: Casa Editora Presbiteriana.

KNIGHT III, George W. 1998. A Profecia no Novo Testamento. Editora Os Puritanos.

REYMOND, Robert L. 1998. A New Systematic Theology Of The Christian Faith. Nelson Reference.

ROBERTSON, O. Palmer. 1999. A Palavra Final. Editora Os Puritanos.

SHAW, Robert. 1973. The Reformed Faith. Inverness: Christian Focus Publications.

SPEAR, Wayne R. 2006. Faith of our Fathers. Pittsburgh: Crown and Covenant.

WARFIELD, Benjamin B. 2003. The Westminster Assembly and its Work. The Works of Benjamin B. Warfield VI. Grand Rapids: Baker Books.

Escrito por el pastor Marcelo Sanchez

Fuente: https://reformadoreformandome.wordpress.com

Postmilenialismo: Declaración de la Doctrina de Loraine Boettner

Hemos definido el Postmilenialismo como esa visión de las últimas cosas que sostiene que el Reino de Dios ahora se está extendiendo en el mundo a través de la predicación del Evangelio y la obra de salvación, el Espíritu Santo en los corazones de los individuos, que el mundo finalmente es para ser cristianizado, y que el retorno de Cristo debe ocurrir al final de un largo período de rectitud y paz comúnmente llamado ‘Milenio’. Debe agregarse que en los principios postmilleniales, la segunda venida de Cristo será seguida inmediatamente por la resurrección general, el juicio general y la introducción del cielo y el infierno en su plenitud.

El Milenio al que el Postmilenialista mira hacia adelante es, por lo tanto, una era dorada de prosperidad espiritual durante esta dispensación presente, es decir, durante la era de la Iglesia, y debe lograrse a través de las fuerzas ahora activas en el mundo. Es un período de tiempo indefinidamente largo, tal vez mucho más que un literal de mil años. El carácter diferente de los individuos se reflejará en una vida social, económica, política y cultural elevada de la humanidad. El mundo en general disfrutará entonces de un estado de rectitud tal como en la actualidad se ha visto solo en grupos relativamente pequeños y aislados, como por ejemplo en algunos círculos familiares, algunos grupos de iglesias locales y organizaciones afines.

Esto no significa que nunca habrá un tiempo en esta tierra en el que cada persona sea cristiana o que todo el pecado sea abolido. Pero sí significa que el mal en todas sus muchas formas finalmente se reducirá a proporciones insignificantes, que los principios cristianos serán la regla, no la excepción, y que Cristo regresará a un mundo verdaderamente cristianizado.

El postmilenialismo sostiene además que la proclamación universal del Evangelio y la conversión final de la gran mayoría de los hombres en todas las naciones durante la presente dispensación fue el mandato, el significado y la promesa expresos de la Gran Comisión dada por Cristo mismo. cuando dijo: ‘Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo “(Mateo 28: 18-20).

Creemos que la Gran Comisión incluye no solo el anuncio formal y externo del Evangelio predicado como un “testimonio” a las naciones, como sostienen los Premilenialistas y Amilenialistas, sino la verdadera y efectiva evangelización de todas las naciones para que los corazones y las vidas de las personas sean transformadas. Eso parece bastante claro por el hecho de que toda la autoridad en el cielo y en la tierra y un sinfín de conquista han sido entregadas a Cristo y por medio de Él a Sus discípulos específicamente para ese propósito. A los discípulos se les ordenó no solo predicar, sino hacer discípulos de todas las naciones. No fue un experimento dudoso al que fueron llamados, sino un triunfo seguro. La predicación del Evangelio bajo la dirección del Espíritu Santo y durante esta dispensación es, por lo tanto.

Debemos reconocer que la Iglesia durante los últimos diecinueve siglos ha sido extremadamente negligente en su deber, y que la necesidad urgente de nuestro tiempo es que se tome en serio la tarea que se le asignó. En lugar de discusiones sobre problemas sociales, económicos y políticos, reseñas de libros y tópicos entretenidos desde el púlpito, la necesidad es de sermones con contenido real del Evangelio, diseñados para cambiar vidas y salvar almas. El cargo de negligencia se aplica, por supuesto, no solo a los ministros, sino también a los laicos. Cada cristiano individual está llamado a dar su testimonio y a mostrar su fe mediante el testimonio personal, o mediante la distribución de la palabra impresa, o mediante el uso generoso y eficaz de su tiempo y dinero para fines cristianos. Cristo ordenó la evangelización del mundo. Esa es nuestra tarea. Seguramente Él no lo hará y de hecho no puede, regrese y diga a Su Iglesia, ‘Bien hecho, buen y fiel servidor’, hasta que esa tarea se haya cumplido. El Rev. J. Marcellus Kik ha dicho:

“Que haya todavía un remanente de paganismo y papalismo en el mundo es principalmente culpa de la Iglesia. La Palabra de Dios es tan poderosa en nuestra generación como lo fue durante la historia primitiva de la Iglesia. El poder del Evangelio es tan fuerte en este siglo como en los días de la Reforma. Estos enemigos podrían ser completamente vencidos si los cristianos de esta época fueran tan vigorosos, audaces, serios, devotos y tan fieles como los cristianos en los primeros siglos y en el tiempo de la Reforma “(An Escatología de Victoria, p.250).

En contraste con esto, Premilenialismo sostiene que el mundo no debe convertirse durante esta dispensación, que es, de hecho, vano esperar su conversión antes del regreso de Cristo. Sostiene más bien que el mundo está empeorando progresivamente, que la era actual termina en una gran apostasía y rebelión alcanzada por el reinado del Anticristo y la batalla de Armagedón, momento en el cual Cristo viene con un poder repentino y abrumador para rescatar a los Suyos. Gente, destruye a sus enemigos, y establece un reino terrenal de mil años con Jerusalén como su capital. Muchos parecen estar convencidos de que ahora estamos en la última etapa de la apostasía de Laodicea, y que el final está muy cerca. El Premilenialismo, por lo tanto, se desespera del poder del Evangelio para cristianizar el mundo, y afirma más bien que debe ser predicado solo como un testigo. Mientras que el Postmilenialismo sostiene que la venida de Cristo cierra esta edad y que debe ser seguida por el estado eterno, el Premilenialismo sostiene que su venida debe ser seguida por otra dispensación, el Milenio o la edad del reino, y que la resurrección final y el juicio no tendrá lugar hasta mil años después. También ha sido una doctrina estándar del Premilenialismo en todas las épocas que la venida de Cristo es “cercana” o “inminente”, aunque cada generación de premilenaristas desde el primer siglo hasta la actualidad se ha equivocado en ese punto. Y que la resurrección final y el juicio no tienen lugar hasta mil años después. También ha sido una doctrina estándar del Premilenialismo en todas las épocas que la venida de Cristo es “cercana” o “inminente”, aunque cada generación de premilenaristas desde el primer siglo hasta la actualidad se ha equivocado en ese punto. y que la resurrección final y el juicio no tienen lugar hasta mil años después.

El Premilenialismo, en su forma dispensacional, divide la segunda venida de Cristo en dos partes: (1) el Rapto, o Su venida ‘por’ Sus santos, en cuyo momento los justos muertos de todas las edades serán resucitados en la ‘primera resurrección’ , “la vida justa traducida, y ambos grupos alcanzaron al Señor en el aire; y (2) la Revelación, que ocurre siete años más tarde, al final de la Gran Tribulación, momento en que Cristo regresa a la tierra ‘con’ Sus santos, vence al Anticristo, derrota y suprime a todos Sus enemigos, levanta a los justos muertos que han muerto o han sido asesinados durante la Gran Tribulación, y establece Su Reino en esta tierra. Al final del Milenio, los muertos malvados serán resucitados en una resurrección final, y esto a su vez es seguido por su juicio y la introducción del estado eterno. El Milenio en el cual el premilenialista cree es, por lo tanto, un gobierno directo y personal de Cristo sobre esta tierra.

El amilenialismo también difiere del Postmillennialisrn en que sostiene que el mundo no debe ser cristianizado antes de que llegue el fin, que el mundo de hecho continuará tal como es ahora, con un desarrollo paralelo y continuo del bien y el mal, de el Reino de Dios y el reino de Satanás. Sin embargo, concuerda con el postmilenialismo al afirmar que Cristo no establece un reino político terrenal, y que a su regreso seguirá una resurrección general y un juicio general. Los post-y los amilenialistas están de acuerdo en que el Reino de Cristo en este mundo no es político y económico, sino espiritual y ahora está presente en los corazones de su pueblo y exteriormente se manifiesta en la Iglesia.

El Amilenialismo, como el término lo implica, no establece un Milenio en absoluto. Algunos amilenialistas aplican el término a toda la era cristiana entre el primer y el segundo advenimiento de Cristo. Algunos lo aplican a una era relativamente cristiana y pacífica, como la que disfrutó la Iglesia después de la amarga persecución de los primeros tres siglos, cuando el emperador Constantino hizo del cristianismo la religión preferida del Imperio Romano. Otros lo aplican al estado intermedio. La posición del amilenialista no necesariamente le impide creer que el mundo puede ser cristianizado antes de que llegue el final, pero la mayoría de los amilenialistas no lo han hecho. Más bien, han preferido decir que probablemente no habrá muchos cambios relativos. En apoyo de esto, citan la parábola del trigo y la cizaña, en el cual ambos crecen juntos hasta la cosecha. Históricamente, el empuje principal del Amilenialismo ha sido mucho más fuerte contra el Premilenialismo que contra el Postmilenarismo, ya que interpreta Apocalipsis 20 simbólicamente y no cree que Cristo reinará personalmente en un reino terrenal.

Sin embargo, debe recordarse que aunque los Post, A, y Premilenialistas difieren en cuanto a la manera y el tiempo del regreso de Cristo, es decir, con respecto a los eventos que deben preceder o seguir Su regreso, ellos están de acuerdo con respecto a al hecho de que Él volverá personal y visiblemente y con gran gloria. Cada uno por igual busca ‘la bendita esperanza y la aparición de la gloria del gran Dios y nuestro Salvador Jesucristo’ (Tito 2:13). Cada uno reconoce la declaración de Pablo que, ‘El Señor mismo descenderá del cielo, con un grito, con la voz del arcángel y con la trompeta de Dios’ (I Tesalonicenses 4:16). El regreso de Cristo se enseña tan clara y repetidamente en las Escrituras que no puede haber ninguna pregunta al respecto para aquellos que aceptan la Biblia como la palabra de Dios. También acuerdan que a su venida levantará a los muertos, ejecuta el juicio y eventualmente instituye el estado eterno. Ninguno de estos puntos de vista tiene una tendencia liberalizadora inherente. Por lo tanto, los asuntos sobre los que están de acuerdo son mucho más importantes que aquellos en los que difieren. Este hecho debería permitirles cooperar como evangélicos y presentar un frente unido contra los modernistas y los liberales que más o menos sistemáticamente niegan lo sobrenatural en toda la gama de la verdad bíblica.

Fuente: https://graceonlinelibrary.org/eschatology

EL VERDADERO ARREPENTIMIENTO.

arrepentimiento

31:18 Escuchando, he oído a Efraín que se lamentaba: Me azotaste, y fui castigado como novillo indómito; conviérteme, y seré convertido, porque tú eres Jehová mi Dios.

31:19 Porque después que me aparté tuve arrepentimiento, y después que reconocí mi falta, herí mi muslo; me avergoncé y me confundí, porque llevé la afrenta de mi juventud.

31:20 ¿No es Efraín hijo precioso para mí? ¿no es niño en quien me deleito? pues desde que hablé de él, me he acordado de él constantemente. Por eso mis entrañas se conmovieron por él; ciertamente tendré de él misericordia, dice Jehová.

31:21 Establécete señales, ponte majanos altos, nota atentamente la calzada; vuélvete por el camino por donde fuiste, virgen de Israel, vuelve a estas tus ciudades.

31:22 ¿Hasta cuándo andarás errante, oh hija contumaz? Porque Jehová creará una cosa nueva sobre la tierra: la mujer rodeará al varón. (Jer: 31:18-22).

 

Introducción: 

El libro de Jeremías, es principalmente una profecía de juicio castigo y cautiverio para Judá, el Reino del Sur de Israel.

Dios llama a Jeremías en el Reinado de Josías, uno de los reyes más piadosos del antiguo testamento, al cual se le llamó Josías El Reformador, por introducir nuevamente la pascua y la observancia del día de Reposo. Así, el ministerio de Jeremías abarca hasta la caída y cautiverio de Jerusalén. El Reino del Norte de Israel (Efraín), había sido hollado y destruido por Asiria hace 130 años.

Jeremías profetiza principalmente al Reino del Sur (Judá), y de hecho, el contexto de los capítulos 30 y 31, son el asedio de Jerusalén por Babilonia. El último Rey, Sedequías (tío de Nabucodonosor) colocado por el mismo, gobernó 11 años, y del año numero 9 al 11 estuvo sitiado por el ejército de su sobrino, dado que se había sublevado contra el Rey de Babilonia.

Pero a pesar de la amarga situación histórica de estos pasajes, es el hecho de que el tema principal de los pasajes son la restauración de Israel y Judá, y el nuevo Pacto que el Señor establecerá con ellos.

En medio de palabras de restauración para ambas ciudades, el clima histórico es desolador. Judá estaba a punto de caer y ser totalmente destruida como su hermana del norte, quien ya lo había experimentado a manos del Rey Asirio.

Entonces mire las palabras del verso 15. “Voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos y no quiso ser consolada acerca de sus hijos porque perecieron.”

Benjamín, que es junto con Judá el Reino del Sur, está a punto de perecer y Efraín que es de José, hijo de Raquel, quien creyó que devoraron los leones, ya había sido devorado por Asiria. ¡Raquel llora por sus hijos! Amargura y ajenjo hay en ella.

  1. Marcas del verdadero arrepentimiento

Entonces se oye la voz de uno de los hijos de Israel, el Pueblo de Efraín que es del Reino del norte (10 tribus de Israel) habla como si fuera un solo hombre, todos en unanimidad, en el verso 18. “Escuchando he oído a Efraín que se lamentaba… [Soy] un novillo indómito”.

  • El Lamento y reconocimiento del pecado

El Lamento y reconocimiento del pecado. Esto es lo que Pablo llama en 2 Cor 7. “La tristeza que proviene de Dios”. A Efraín se le rompe el corazón en pena. ¿Qué es lo que le aflige? Ha ofendido a Dios y ha sido castigado por ello, note que no está lamentando el hecho de tener que sufrir un castigo a azote, él está lamentando su pecado. ¡Ha sido un Novillo indómito! Un macho vacuno joven, que no obedece, no se puede domar para que haga caso, da patadas contra su pastor. ¡La primera marca del verdadero arrepentimiento es una tristeza santa por el pecado! Son ojos que son como ríos de lágrimas, gemidos del hombre por su condición, él exclama ¡Miserable de Mí! Como Pablo, oh “Apártate de mí porque soy un hombre pecador” como Pedro. Lloran amargamente los que han negado al Señor 3 veces, y han recibido su tierna mirada. ¡Oh hermanos! Meditemos en la profundidad de nuestro pecado y sintamos amargura y dolor por él. El pecado destruye familias, el pecado devora iglesias, cuando el pecado es tomado a la ligera y no es tratado, ¡captura tu preciosa alma! Es el juego más peligroso que podemos jugar. El novillo mencionado aquí es joven, y esta es una característica de la juventud: su soberbia. El joven cae en su imprudencia, porque piensa ser independiente y autosuficiente, no quiere corrección, ni autoridad sobre su vida, así es el corazón humano como un novillo indómito. Se para en su soberbia y dice: ¿De qué tengo que arrepentirme? ¿Por qué tengo que llorar? ¿Cuál es mi pecado? Yo tengo las manos limpias. No necesito a Dios, puedo manejar mis asuntos por mi cuenta. ¿Hace cuánto tus párpados son un desierto? ¿Tiempo ya ha pasado que no te afliges por tu soberbia? ¿Puedes reconocer tus maldades? AW Tozer relata acerca de un hombre en su libro “Los atributos de Dios:

“James Ussher, el arzobispo irlandés del siglo XVII, solía salir a la rivera del río, arrodillarse junto a un tronco y arrepentirse de sus pecados toda la tarde del sábado, aunque probablemente no hubiera un hombre más santo en toda la región. Sentía cuán indeciblemente vil era; no podía soportar el sucio gris que era lo más blanco que podía poner frente a la radiante blancura inaccesible que era Dios. » (A W Tozer — Atributos de Dios, de la Santidad de Dios)”

¿Ves cómo este santo hombre, se entristecía por sus maldades? O dices: ¿Soberbio yo? Como se te ocurre… Hermanos ¡la soberbia está incrustada a nuestra naturaleza como el polvo se adhiere a nuestra piel! ¿Cuándo fue la última vez que Dios pudo decir de ti “Mi hijo quebrantado y humillado”? Esta aflicción santa, proviene del Señor y produce temor contra el pecado. Nadie que ha llorado a los pies del madero sus inmundicias, cruza la puerta a revolcarse en el fango o a lamer su vómito. La primera marca del verdadero arrepentimiento es la “tristeza que proviene de Dios”.

  • Humildad ante la corrección

La segunda Marca es la humildad y la sumisión a la corrección “Me azotaste y fui castigado”. Dios castigó y azotó a su primogénito Efraín ¿y piensas que tú no necesitas ser corregido? La palabra empleada aquí para azote y castigo, es la misma usada en proverbios para “Corrección” “Corrige al niño en su camino” dice Salomón.  ¿Quién tiene un hijo y no lo disciplina cuando se desvía del camino? Está criando un Bastardo. Eso dice la Escritura. El Padre al que recibe por hijo, le ama y porque le ama le azota y no le entrega al deseo juvenil de su corazón. Por el contrario el falso arrepentimiento nunca se someterá a la disciplina de la iglesia. Desprecia los medios de gracia. Pasa a la mesa del Señor impenitente, y no busca de los hermanos para ser aconsejado. Dios usa sus medios para azotar a sus hijos, muchas veces consiste en enviar aflicción, o incluso endurecerte por un tiempo o entregarte a algún pecado, como a Pedro que fue zarandeado por Satanás. Pero siempre Dios engendra hijos que reciben la corrección y son humildes a su voz y cayado, Mathew Henry dice que “los verdaderos penitentes ven sus aflicciones como los castigos y tratos de su padre.”

  • El arrepentimiento es un don de Dios

La tercera marca del verdadero arrepentimiento, es su dependencia al don divino. “Conviérteme y seré convertido”. El arrepentimiento es un don, y Efraín lo sabe, él ora: “Conviérteme”. Él sabe por experiencia que la conversión es un acto de la gracia divina, La casa de Israel sabe que no puede producir una conversión en su corazón meramente por decidirlo, ¡lo sabe! Pues que ha andado en su mal camino y ha pecado contra el Señor.

2 Tim 2: 24-26, “porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido, que con mansedumbre corrija a los que se oponen por si quizá Dios conceda que se arrepientan para conocer la verdad y escapen del lazo del diablo en que están cautivos a voluntad de él.”

Hech 11:18 “Entonces oídas estas cosas, callaron y glorificaron a Dios, diciendo ¡De manera que también en los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!

Sin embargo, me dirás, ¿acaso la Escritura no dice que el arrepentimiento es algo para hacer? Acaso no dijo Pedro a los Judíos cuando le preguntaron “Varones hermanos ¿Qué haremos?” “arrepentíos” Respondió el apóstol. Claro, es cierto que el arrepentimiento es algo que el hombre hace, pero solo lo hace, si le es dado Dios. ¿Quién puede escapar del lazo del diablo? Solo a quien las cadenas le son deshechas. Efraín ora bien “Conviérteme y seré convertido”: Oh Dios, yo sé que por mis propias fuerzas soy débil y produciré una apariencia de arrepentimiento, por tanto conviérteme y seré convertido en verdad. Conocer que el arrepentimiento es un don, y que es una demanda explícita del evangelio “Arrepentíos o pereceréis” dijo el Señor, es de gran ayuda para enfrentar nuestro pecado. He aquí un error frecuente en las iglesias: Se cree que puedes arrepentirte cuando tú quieras. Dice el Joven “Más tarde serviré a Dios, cuando sea adulto, por ahora disfrutaré la vida” Dice el pecador “Voy a pecar en esto y después me arrepentiré” “Voy a hacer tal cosa, en fin Dios ya me perdonó” ¿¡Ves cuanta soberbia hay en estas frases!? Como si dejar de amar el pecado fuera una obra muy fácil, cómo si seguir a Cristo dependiera exclusivamente de la voluntad humana, ¡cómo si dejar de ser esclavo, fuera un asunto tan liviano! Efraín lo sabía, y por eso ora: “Conviérteme tú Señor”, ¡ya he andado demasiado por tinieblas, he gustado lo amargo del pecado y he conocido que no puedo hacerlo por mí mismo, por tanto concédeme el arrepentimiento porque tú eres mi Señor! El Hijo que se lamenta y se somete a la disciplina del Señor, sabe que Solo Dios le puede conceder el arrepentimiento. Arrepentirse es una obra imposible para el ser humano. ¿Quién acaso puede abandonar su pecado y volverse a Cristo? Cristo ya lo dijo: Esta es una obra imposible para los hombres, pero nada hay imposible para Dios. Así que cuando El predicador te exhorta a que te arrepientas, te está pidiendo algo imposible de hacer en tus fuerzas, y si no lo haces, ciertamente perecerás, no obstante debemos de rogar la asistencia del Señor y orar: “Conviérteme y seré convertido”.

  1. Qué es el Arrepentimiento

“Porque después que me aparté tuve arrepentimiento, y después que reconocí mi falta, herí mi muslo; me avergoncé y me confundí, porque llevé la afrenta de mi juventud”.

La CFW en su capítulo 15 inciso II, dice lo siguiente acerca del arrepentimiento: “El pecador […] se entristece a causa de sus pecados y los aborrece de tal modo que renuncia a todos ellos y se vuelve hacia Dios.”

Pienso que esto es exactamente lo que estamos viendo en el verso 19. “Después que me aparté tuve arrepentimiento”, el pecado por definición Biblica es apartarse de Dios. “Me dejaron a Mí fuente de agua viva” Dice el profeta que es el primer mal que hace su pueblo. Y el arrepentimiento es un cambio de camino, apartarse del pecado y volverse hacia Dios. En simples palabras, es dejar de pecar y volverse al Señor, renunciar y aborrecer tus inmundicias proponiéndote caminar en Santidad en todos los mandamientos. La tristeza que no produce arrepentimiento es una tristeza para muerte, en cambio aquel lamento santo que produce frutos en nuestra vida es una tristeza que produce arrepentimiento para salvación, según Pablo produjo en los Corintos: Solicitud, defensa, indignación al pecado, temor santo, ardiente afecto celo y vindicación. Si la tristeza y el lamento no producen estas cosas, ¡no debemos pensar que sea una angustia para vida!

  • Odio contra el pecado

No solo hay una renuncia y un cambio de camino, como quien viene por la calle “pajaritos” y se cambia a caminar por “Vicente Reyes”, el texto dice que Efraín “Hirió su muslo”. Esto expresa una santa indignación, una sagrado aborrecimiento, y una celosa repugnancia hacia nuestros caminos de pecado. El hirió y golpeó su muslo, como el publicano ladrón golpea su pecho. Golpear el muslo quiere decir aborrecer nuestros caminos de perversidad, y el pecho aborrecer los pecaminosos deseos de nuestro corazón. Oh mi hermano, El odio, la violencia y el aborrecimiento no son malos. La cuestión es hacia donde lo dirigimos. ¿Hacia nuestra familia? ¿Hijos? ¿Esposo? ¿Esposa? ¿Padres? ¿Hermanos? ¿Gente que no te agrada tanto? ¿Gente que no tiene tu color? ¿Personas que no son tan ortodoxas como tú? ¡Hermano hiera SU muslo! Aborrezca y odie SU pecado, sea violento con él, tome el cuchillo del evangelio y apuñale y mortifique los deseos de vanagloria, codicia, independencia, autosuficiencia, lascivia, idolatría, enojos, envidias que brotan de SU propio corazón, porque estas son las cosas que contaminan al hombre. El pecado trajo confusión, Efraín recordó los pecados de su juventud, y llevo la vergüenza de sus pecados.

  • Efraín se encomienda a la misericordia de Dios

Finalmente podemos decir, que Efraín se recomienda a la misericordia y gracia de Dios. Me dirás: “Predicador, has estado hablando tanto del pecado y del arrepentimiento, ¿cuándo me hablaras de la misericordia?” Hermano ya viene, pero antes nota esto: El hecho que Efraín esté actuando de esta forma ¿sabes que me muestra? Que él se está encomendando a la mano que lo golpeó para recibir también de la misma mano el cariño y aceptación de su Padre. ¿Acaso no es lo que hace un hijo y un padre piadoso? La misma mano que te aflige, es la misma que te recibe y acaricia tu nuca mientras descansas en su seno. Así que Efraín se encomienda a la misericordia de su Padre, y responde su Progenitor:

“¿No es Efraín hijo precioso para mí? ¿No es niño en quien me deleito? Pues desde que hablé de él, me he acordado de él constantemente. Por eso mis entrañas se conmovieron por él; ciertamente tendré de él misericordia, dice Jehová” (Jer 31:20)

  1. Misericordia de Dios por Efraín

Cuando Efraín reconoce todo su demerito e indignidad, el Señor replica: “¿Acaso no eres tú mi hijo a quien amo?” (NVI) ¡Cuando Efraín se Lamenta, Dios también se lamenta de él! El sentir de este texto, es como si Dios reconociera la voz del gemido de su hijo. Con tierna y consoladora respuesta aun cuando Dios aflige, el busca siempre nuestro bien. La NVI dice en este verso “Cada vez que le reprendo, vuelvo a acordarme de él”. Dios oye nuestro gemido y se acuerda de nosotros (“Escuchando he oído a Efraín que se lamentaba, vs 18). Las entrañas de Dios se conmueven, Dios hace notar que le duele y se conmueve por nuestra causa. Dios nos ama con un amor pasional.

¿Cómo podré abandonarte? ¿Te arrojaré de mi presencia? ¡Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión! (Oseas 11)

Este es el evangelio hermanos, el amor de Dios inflamado por su pueblo que se ha apartado de él. La parte b del verso 22 dice “Jehová creará una nueva cosa sobre la tierra: “La mujer regresará a su esposo” (NVI).

Así como la mujer regresa a su esposo de la esclavitud, la iglesia vuelve a los brazos de Cristo. El amor de Dios es su Hijo humillándose por nosotros para reconciliarnos con Dios. Tus ojos se deben levantar a esta “nueva cosa que el Señor hizo sobre la faz de la tierra” (22b), solo debes mirar con los ojos de tu alma, mirar es algo fácil, solo tiene que levantar tus ojos y ver a tu salvador amándote y recordándote allí en el monte calvario. Así como la serpiente de bronce sanó a todo aquel israelita que fue mordido y miraba. Así Que tu fe sea puesta en los méritos de Cristo tu Salvador y Señor, él sanará las heridas de tu alma. A pesar que hemos hablado de la necesidad del arrepentimiento, en ninguna manera, aunque derrames mil lágrimas (Como dice el himno “roca de la eternidad”) podrá esto justificarte delante de Dios, sino solo la fe en el esposo. ¡Vuélvase la mujer a su esposo! Vuélvase la Iglesia como un solo hombre a Jesucristo.

¿Hasta cuándo andarás errante hija infiel? ¡Vuélvete a Cristo! Y ve como él tiene misericordia de ti. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores ¡Cristo murió por nosotros! Que la seguridad de la palabra de Dios te rodeé hoy “Ciertamente tendré de ti misericordia”. Efraín nunca volvió de regreso a su tierra, pero la promesa de restauración se cumplió por medio del Evangelio. Jesús ordenó, que se predicaría este evangelio, en Judea, Samaria (es decir Efraín) y hasta lo último de la tierra. Amén.

Sermón predicado por el hermano Cristián del Rio en la Iglesia Reformada de Maipú.

 

Reforma 500, Justicia Social y el Evangelio

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Este año ha sido una verdadera fiesta de Reforma, una maravillosa celebración del 500 aniversario de la Reforma Protestante (1517-2017). Protestantes de todo el mundo han estado relatando los eventos asombrosos, las figuras valientes y las doctrinas clave del movimiento del siglo XVI que cambiaron el curso de la historia.

¿Cómo puede alguien cansarse de escuchar historias sobre el intrépido monje agustino de Wittenberg, el que valientemente se enfrentó a los formidables poderes del Imperio Romano por el bien del Evangelio? ¿Quién se cansa de aprender sobre el ministerio compasivo de Juan Calvino a los pastores misioneros que sufren en Francia o la valiente predicación del evangelio de John Knox en Escocia? ¿Qué hay de la doctrina de la Reforma? ¿Las cinco solas se vuelven aburridas? ¡De ninguna manera! Nos señalan la fidelidad del pacto de Dios y las riquezas inescrutables de nuestro Salvador. La Reforma 500 ha sido un estímulo e inspiración.

Como muchos, asistí a varios eventos de la Reforma 500 en los últimos doce meses. La predicación en la mayoría de estas reuniones ha sido conmovedora. Una y otra vez me conmovieron las cautivadoras historias de los reformadores magisteriales que arriesgaron todo por el bien del Evangelio. Me ha recordado la audaz recuperación de la doctrina cristiana esencial. También me han alentado a aferrarme a los medios ordinarios de la gracia, los medios divinamente ordenados de la Palabra, los sacramentos y la oración. Estos medios sin adornos y aparentemente necios nos alejan de una confianza en nuestra propia persona y trabajan para confiar en la persona y el trabajo de Cristo que es todo suficiente.

Hubo un mensaje de la Reforma 500 que escuché, sin embargo, que era diferente de los demás. Era preocupante tanto en cuanto a su contenido y tono; y, de ninguna manera, comunicó las buenas nuevas del Evangelio. El sermón claramente demostró la necesidad de una mayor reflexión sobre la historia y la doctrina de la Reforma en nuestras iglesias.

La siguiente es una historia de dos sermones: un relato directo de dos mensajes muy diferentes de la Reforma 500 que escuché en el mes de octubre. Los sermones fueron predicados por dos predicadores diferentes con dos énfasis muy diferentes. Al comparar los dos sermones, espero demostrar que el mejor camino para las denominaciones reformadas en general, y la Iglesia Presbiteriana en Estados Unidos en particular, es que los ministros se comprometan con la predicación audaz e inconfundible del evangelio de Jesucristo de todo el consejo de Dios.

El primer sermón de la Reforma 500 que escuché fue una exposición exegéticamente sólida y profundamente convincente de las Escrituras. El sermón fue sobre el tema: Solus Christus [Cristo solo]. Como el predicador explicó hábilmente la gloria y la majestad de Cristo, me sentí cautivado por la eminencia y hermosura del Salvador.

El predicador estableció magistralmente la supremacía de Cristo. Luego se preguntó en voz alta cómo podríamos tener una relación con un Rey tan exaltado y glorioso. Después de todo, Jesús es tan magnífico, tan poderoso y tan santo; y somos tan humildes, tan débiles y tan pecaminosos. Antes de responder, el predicador describió cómo la Iglesia Católica Romana medieval estableció mediadores entre pecadores y Cristo ( por ejemplo , María, santos, sacerdotes) para aliviar el temor de acercarse a Cristo por nuestra cuenta. Era (y es) un sistema erróneo de co-mediadores que intentan proteger a los pecadores de un Cristo trascendente, inaccesible e iracundo.

Después de reflexionar sobre esta pertinente historia de la Reforma, el predicador nos condujo a los picos de la montaña de la gracia cuando expuso el oficio del Sumo Sacerdote de Cristo. Explicó cómo Cristo es el que se ofreció a sí mismo como un sacrificio expiatorio por nuestros pecados en el Calvario, el que posee pozos de gracia sin fondo para los pecadores rebeldes, y el que nos invita por gracia mediante la fe a una relación salvadora con Dios. Jesucristo es el único mediador que necesitamos, y él está lleno de amor y compasión por los pecadores.

Hacia el final del sermón, cuando la gracia, la verdad y la belleza de Cristo estaban en plena exhibición, parecía como si el tiempo se hubiera detenido. Me encontraba con Cristo en su palabra predicada. Él me había agarrado. Me avergoncé de mi pecado y me sentí profundamente agradecido por mi Salvador. Es lo que sucede cuando Cristo es fielmente predicado.

Tener una visión de Cristo en la predicación en ese día me motivó a ser un discípulo más fiel en lo que se refiere a mi matrimonio, familia, vocación y alcance a los perdidos. Al encontrar a Jesús en el sermón se enfrentó a mi egoísmo, orgullo y patrones mundanos de pensamiento. Me recordaron poderosamente que mi verdadera identidad está en Jesús, y no en mis logros mundanos, esfuerzos morales o en la forma en que otros me perciben. El sermón fue un llamado de Clarín a la fe en Cristo.

El segundo sermón de la Reforma que escuché fue muy diferente al primero. Lamentablemente, ni el evangelio ni aquellos que arriesgaron sus vidas para recuperarlo recibieron atención. No, en lugar de proclamar las riquezas de Cristo, el predicador pronunció un discurso apasionado sobre la injusticia racial en la historia del sur y la cultura moderna. En lugar de centrarse en las doctrinas, los acontecimientos y los valientes hombres y mujeres de la Reforma Protestante del siglo XVI, presentó un discurso sobre los males de la gentrificación, la disparidad de ingresos y riqueza, y la injusticia sistémica de las culturas mayoritarias blancas. Este individuo explicó y aplicó el texto que se suponía que predicaba a través de los lentes de una forma de teoría racial crítica. Fue un ejercicio de análisis cultural y sociológico, y omitió por completo el punto del pasaje del que se suponía que él estaba predicando. Tal vez lo más inquietante del sermón fue que, en lugar del evangelio, se colocó una nueva ley sobre las espaldas de los oyentes, una ley nueva y enrevesada que requiere justicia social y cambio cultural.

Ahora, de ninguna manera quiero desechar los problemas significativos y el dolor serio causado por injusticias perversas que existen en nuestra (y cada) cultura e historia de una nación. La injusticia social es tan real como compleja. Debemos exponerlo y condenarlo cuando podamos, en cualquier forma que pueda tomar (por ejemplo, aborto, comercio sexual, racismo, esclavitud, acoso sexual, etc.). Tampoco creo que sea inapropiado que los ministros prediquen contra los pecados de nuestra cultura y traigan aplicación bíblica sobre estos asuntos, especialmente cuando un texto les habla abiertamente.

Al contrastar estos dos sermones, no estoy minimizando la maldad de la injusticia social o la necesidad de hablar en contra de ella. Más bien, simplemente estoy suplicando a los pastores e iglesias en la PCA y en otros lugares que sigan el ejemplo de Cristo, los Apóstoles y los Reformadores para que sea una prioridad sincera mantener el evangelio en el centro de nuestra predicación y discipulado. No debemos intercambiar la proclamación del evangelio por discursos moralistas sobre justicia social o cualquier otro tema. La misión de la iglesia es hacer discípulos mediante el fiel anuncio de Cristo de todo el consejo de Dios. Esos discípulos, permaneciendo activamente en Cristo, están llamados a amar a sus vecinos y llevar el fruto del Evangelio. El evangelio es nuestra única esperanza real de cambio. Por lo tanto, la acción salvadora de Cristo, no nuestra acción social.

El evangelio nunca debe ser asumido en nuestras iglesias. Debemos proclamar con valentía y claridad el Evangelio desde nuestros púlpitos, fuentes y mesas en el Día del Señor. Debe ser central en nuestros ministerios de discipulado. Predicar y enseñar el evangelio es lo que la iglesia está llamada a hacer. Si no predicamos a Cristo, ¿quién lo hará? Si perdemos de vista el evangelio, caminaremos por el mismo camino que muchas denominaciones principales que en algún momento comenzaron a creer la mentira de que el activismo social supera la predicación de Cristo tanto en relevancia como en importancia. Las vagas afirmaciones del evangelio esparcidas en un mensaje animado sobre la justicia social no solo oscurecerán a la persona y la obra de Cristo, sino que inevitablemente confundirán la misión de la iglesia.

El diálogo público y eclesiástico sobre justicia social y raza ha crecido enormemente durante el año pasado. Ha aumentado rápidamente en mi propia denominación, la PCA. Parte de la discusión ha sido útil. Pero mucha de ella tiende a irradiar más calor que luz y más sociología que la teología sana. El propósito de este artículo, entonces, no es exponer sobre la mejor manera de predicar contra los pecados culturales o explicar cómo la iglesia debería involucrarse en causas de justicia social. Es para hacer un punto simple: si nuestras iglesias y denominaciones deben permanecer saludables, no podemos marginar, negociar o redefinir el evangelio.

Este año, la 500 edición de la Reforma ha servido bien a la iglesia. Ha forzado a los cristianos reformados en todas partes a recordar nuestra rica herencia protestante y reformada, y a reflexionar sobre la naturaleza y centralidad del evangelio: el verdadero evangelio que anuncia la redención para los miserables pecadores a través de la muerte sustitutiva penal y la resurrección conquistadora del Hijo de Dios. Es ese el magnífico evangelio que debe seguir siendo primordial en nuestra predicación, adoración, discipulado y misión.

La salud futura de la iglesia depende de eso.

El Rev. Dr. Jon D. Payne es el ministro principal de Christ Church Presbyterian en Charleston, Carolina del Sur.

Artículo escrito en Diciembre 12 del 2017. Fuente: http://www.reformation21.org

Traducción por Pablo Flores Figueroa.

 

¿Las mujeres pueden enseñar? Instrucción pública vs instrucción privada.

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La pregunta no es si las mujeres pueden enseñar públicamente en la iglesia, pues todos los cristianos ortodoxos concuerdan en que las Escrituras prohíben a las mujeres ocupar oficios en la Iglesia y hacer deberes reservados para los oficiales de la iglesia (1 Corintios 14: 34-35; 1 Timoteo 2: 11-15). Más bien, la pregunta es si las mujeres pueden ejercer la autoridad pública sobre los hombres de algún otro modo. En segundo lugar, distinguimos entre la enseñanza privada, amonestación y exhortación recíproca de las capacidades públicas y actos de autoridad.

Sin entrar en ejemplos específicos (que ciertamente necesitan ser discutidos, luego que todas las partes estén de acuerdo con respecto a la tesis de este artículo), abordaremos esta cuestión centrándonos principalmente en los dos pasajes citados anteriormente.

Puede ser una pregunta legítima preguntar qué constituye un ejercicio de autoridad, pero sería problemático restringir los ejercicios públicos de autoridad de las mujeres meramente a la esfera eclesiástica y negar que la Escritura fundamenta esta prohibición en el orden creado.

“Porque no les es permitido hablar” ¿Por qué no?

14:34 vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice.

14:35 Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación. (1 Corintios 14:34-35)

Matthew Poole nota que esta prohibición no aplica a ocasiones extraordinarias donde Dios vio bien hacer a una mujer profetiza, como Ana (Lucas 2:38), las cuatros hijas en Hch 21:9, Miriam (Éx. 15:20), Hulda (2  Cro. 34:22), etc. Pero estas son excepciones y no la norma. Poole nota que la referencia del Apóstol a la Ley se refiere a Génesis 3:16, lo cual es importante para nuestra consideración pues tiene que ver con el orden creado, y no con algo específico del antiguo pacto Israel, ni de la esfera de la Iglesia del Nuevo Testamento.

“La ley a la que se refiere el apóstol aquí, se piensa que es, Génesis 3:16, donde se le ordena a la mujer que esté sujeta a su marido, y se dice que él debe gobernar sobre ella …”

Juan Calvino comenta de este pasaje argumentando que el razonamiento para prohibir que las mujeres hablen en una capacidad oficial, pública o autoritaria se basa en la Ley, la naturaleza y el sentido común, de tal manera que este era incluso un principio moral sostenido por personas sin acceso a revelación especial; no se basa en una ley positiva súper agregada, específicamente dada solo para la Iglesia.

“Si la mujer está bajo sujeción ella está, en consecuencia, en prohibición de ejercer la autoridad de enseñar en público. E indiscutiblemente, entre todas las naciones y pueblos dondequiera que se haya mantenido la propiedad natural, las mujeres han sido excluidas en todas las épocas de la gestión pública de los asuntos. Es el dictado del sentido común, que el gobierno femenino es impropio e indecoroso. Más aún, mientras que originalmente tenían permiso el cual se les había dado en Roma para rogar ante un tribunal, el descaro de Caia Afrania los llevó a ser internados, incluso a partir de esto. Sin embargo, el razonamiento de Pablo es simple: que la autoridad para enseñar no es adecuada para el puesto que ocupa una mujer, porque si ella enseña, ella preside a todos los hombres, mientras que es propio en ella estar bajo sujeción”.

Juan Calvino, comentario sobre 1 Corintios 14:34

“Porque no permito a la mujer enseñar” ¿Por qué no?

2:11 La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción.

2:12 Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.

2:13 Porque Adán fue formado primero, después Eva;

2:14 y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.

2:15 Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia. (1 Timoteo 2:11-15).

El contexto inmediato trata de la prohibición de que las mujeres enseñen públicamente en la Iglesia, pero ¿el razonamiento detrás de la prohibición se aplica solo a la Iglesia, o tiene una aplicación más amplia? La prohibición en 1 Timoteo 2:12 no puede ser únicamente una ordenanza eclesiástica porque el apóstol Pablo la fundamenta en la creación, y no en algo específico para la Iglesia. Está aplicando un principio general a una situación específica, por lo tanto, en cualquier lugar que el mismo principio general sea verdadero, se aplica.

Juan Gill correctamente entiende que hay equidad natural en este pasaje que se aplica no solo a los oficiales de la iglesia, sino también a otras esferas de la vida pública:

‘Pero no permito a la mujer enseñar’

Pueden enseñar en privado, en sus propias casas y familias; ellas deben ser “maestras de bien” (Tito 2: 3). Deben educar a sus hijos “en disciplina y amonestación del Señor” (Efesios 6: 4); ni la ley o la doctrina de una madre es para que sea abandonada, más que la instrucción de un padre (ver Prov. 1: 8; 31: 1-4). Timoteo, sin duda, recibió mucha ventaja, de las enseñanzas e instrucciones privadas de su madre Eunice, y de su abuela Loida; entonces las mujeres no deben enseñar en la iglesia; porque eso es un acto de poder y autoridad, y supone que las personas que enseñan son de un grado superior, y en un oficio superior, y que tienen habilidades superiores a las que les enseñan:

‘Ni ejercer dominio sobre el hombre’

Como no en cosas civiles y políticas, o en cosas relacionadas con el gobierno civil; en cosas domésticas, o los asuntos de la familia; entonces no en las cosas eclesiásticas, o lo que se relaciona con la iglesia y el gobierno de ella; porque una parte de la regla es alimentar a la iglesia con conocimiento y comprensión; y que una mujer tome sobre ella hacer esto, es usurpar autoridad sobre el hombre: esto, por lo tanto, ella no debería hacer.

Juan Gill, comentario sobre 1 Timoteo 2:12.

El apóstol Pablo está hablando en el contexto de la adoración pública, pero la violación de la ley de la que habla es más general, razón por la cual razona desde la creación. El apóstol está argumentando de mayor a menor. Él usa un principio moral general enraizado en el orden creado para explicar por qué una instancia particular de ese mismo principio se relaciona a la aplicación que está haciendo. El hecho de que Dios creó a Adán primero y luego a Eva fue para enseñarnos que el género femenino está destinado a ser una ayuda idónea para el hombre, no un gobernante. Él también razona desde la caída. “Por último, ella fue la primera en pecado. La serpiente sutil sabía que ella era “la vasija más débil.” Por lo tanto, la tentó.” [1] Por consiguiente, Pablo no permite que una mujer enseñe o ejerza autoridad, lo que, como una aplicación de la ley, le prohibiría tal ejercicio de autoridad en las iglesias. Sin embargo, también tendría muchas otras áreas de aplicación. Esta es la razón por la cual Isaías declara que el hecho de que las mujeres gobiernen sobre los hombres es un juicio de Dios sobre un pueblo (Isaías 3:12), la razón por la que Pablo instruye que las mujeres deben “criar hijos, gobernar sus casas” (1 Timoteo 5:14) y ser “cuidadosas de sus casas” (Tito 2: 5).

Además, en este pasaje, el Apóstol redirige el enfoque del papel de las mujeres desde la autoridad pública y formal hacia el “cuidado de hijos”, la esfera del hogar, de acuerdo con el diseño de Dios. Sin duda, hay más para descomprimir en el versículo 15 [2], pero este punto es suficiente para nuestro propósito aquí.

“Se da a entender que la misma maldición será una condición favorable para su salvación, al realizar fielmente su parte en hacer y sufrir lo que Dios le ha asignado, es decir, los deberes de tener hijos y el hogar, su esfera, como diferente de la enseñanza pública, que no es de ella, sino del hombre (1 Timoteo 2:11, 12). En esta esfera doméstica, que normalmente no está en el servicio público en el reino de Dios, ella será salvada en los mismos términos que todos los demás, es decir, mediante la fe viva”.

Comentario de Jamieson Fausset Brown sobre 1 Timoteo 2:15, vol. 3, p. 486.

Nuevamente, puede ser una pregunta legítima preguntar qué constituye un ejercicio de autoridad, pero sería problemático restringir los ejercicios públicos de autoridad de las mujeres meramente a la esfera eclesiástica y negar que las Escrituras arraiguen esta prohibición en el orden creado.

Instrucción Privada

La instrucción privada, la amonestación o la exhortación no son lo mismo que ejercer autoridad sobre los hombres en la iglesia, en el estado, en el hogar o en cualquier otra esfera. Es por eso que los comentaristas reformados hacen una distinción entre las posiciones públicas de autoridad y el discurso privado.

Por ejemplo, Juan Gill comenta en Hechos 18:26 que Aquila y Priscila no corrigieron públicamente a Apolos, sino que lo tomaron a un lado en privado por las siguientes tres razones: 1) Por el Evangelio “para que no pusieran tropezadero en su camino, y en el de los jóvenes convertidos, y dar una oportunidad para que el adversario tenga ventajas.” 2) Por el propio Apolos, “para que no ponerlo en vergüenza, y lo desanimen “. Y 3) Debido a que Priscila era una mujer, “no era apropiado, especialmente para Priscila, hablar en público, ni se permitió en las sinagogas judías que una mujer hablara allí”. Continúa, “y de aquí se puede observar, que las mujeres de gracia, conocimiento y experiencia, aunque no se les permite enseñar en público, sin embargo, pueden y deben comunicarse en privado, lo que saben de las cosas divinas, para el uso de los demás “.

En el mismo pasaje, Juan Calvino señala: “debemos recordar que Priscila ejecutó esta función de enseñar en casa en su propio hogar, para que no transgrediera el orden prescrito por Dios y la naturaleza”. Del mismo modo, Matthew Poole distingue entre las posiciones públicas de autoridad y la instrucción privada:

“Si permitimos el hecho que Priscila haya contribuido a la instrucción de Apolos, como sin duda lo podremos hacer, es cierto que solo fue en un discurso privado; el cual, unido a un comportamiento manso y humilde, podría ser muy efectivo para la conversión de las almas (1 Pedro 3: 1-2). Así Timoteo estaba en deuda por su conocimiento en las cosas de Dios a su madre y abuela (2 Timoteo 1: 5). Pero de cualquier otra forma contraria no es lícito que una mujer enseñe (1 Timoteo 2: 11-12) “.

Matthew Poole, comentario sobre Hechos 18:26

Con este principio correctamente entendido, desde la luz de la naturaleza y desde las Escrituras, los cristianos tienen una base común para discutir roles y funciones específicas y lo que constituye un ejercicio público de autoridad. Este principio ha sido entendido en la iglesia por siglos, como se ve en las citas anteriores. Aunque esta no es una idea popular en la sociedad moderna, entendemos que esto se aplica a las esferas civil y eclesiástica. Al cumplir su papel apropiado en la sociedad, las mujeres cumplen con su deber hacia Dios y benefician a sus familias y a la sociedad en general. Al actuar fuera del rol dado por Dios, las mujeres realmente se lastiman a sí mismas y a la sociedad cuando ejercen autoridad sobre los hombres no solo en la iglesia, sino también en público.

[1] Comentario de Jamieson Fausset Brown sobre 1 Timoteo 2:13, vol. 3, p. 486.

[2] Ver la exégesis de Stephen Charnock de este versículo aquí: Discurso para la comodidad de las mujeres embarazadas

 

Fuente: https://purelypresbyterian.com

Traducción: Cristián del Rio

 

Malas Decisiones

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“Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y un varón de Belén de Judá fue a morar en los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos. El nombre de aquel varón era Elimelec (Dios es mi Rey), y el de su mujer, Noemí (Placentera); y los nombres de sus hijos eran Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá. Llegaron, pues, a los campos de Moab, y se quedaron allí. Y murió Elimelec, marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos.” —Rut 1

Un cambio de casa, de trabajo, buscar una mejor oportunidad económica, son cosas que para muchos al parecer no tienen que ver con su fe. Pero el texto nos dice que una mala decisión en circunstancias difíciles, y sin el consejo del Señor puede ser la ruina. Hubo gran hambre en la tierra que fluye leche y miel, gran hambre en la tierra de Belén (La Casa del Pan). Elimelec, saca a su familia de la tierra prometida de Israel, y los traslada a Moab una tierra pagana para escapar del hambre. Cualquier lugar de escape fuera de la voluntad de Dios es la ruina. Elimelec, no entiende que la hambruna es una sanción del Pacto por la rebeldía de los Israelitas y su propia rebeldía (Dt. 28:17, 23, 38-40, 47-48). Entonces en lugar de correr a Dios en arrepentimiento, escapa a la tierra de Moab. Pero todos hicieron lo que mejor les pareció (Jueces 21:25) , eso fue lo que hizo Elimelec, se guió por la vista y no por la fe. El problema de Elimelec y su Esposa no es la hambruna, es un problema de fe, y “todo lo que no provienen de fe es pecado”. (Romanos. 14.23) Lo que se planificó como una solución temporal se convirtió en diez años de residencia en tierra extraña, diez años desgarradores, oscuros y de perdida. Así también muchos han planificado soluciones temporales lejos de los medios de gracia, han dicho me tomaré solo un tiempo, Dios comprenderá que me ocupo de mi y mi familia, y hoy viven en desgracia.

Los hijos de Elimelec y Noemí, se casan con esposas paganas en desobediencia al mandato de Dios. Y antes de que toda la familia regrese a Belén, Elimelec y sus hijos mueren quedando sepultados en tierra extaña. “Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte” (Prov 14.12). La historia es mucho peor ahora, con tres mujeres sin nada, en el total desamparo y con el amargo sabor de la muerte. A veces las disciplinas que Dios usa para traer a sus hijos de vuelta son drásticas. Cristo como buen Pastor usa el cayado y también la vara. Se suponía que Moab era el lugar de abundancia pero fue el escenario de perdida total. Noemí no puede soportarlo más y decide regresar. “Ha escuchado que Dios esta bendiciendo los campos de Belén nuevamente” (Rut 1:6), “Ha escuchado que Dios ha visitado a su pueblo” Noemí es un alma desesperada. Ella puede ver la soberanía de Dios con suficiente claridad pero no puede ver la gracia. En su amargura no ve esperanza alguna. Pero este relato termina con una manifestación especial de la gracia de Dios: “Cuando llegaron a Belén, comenzaba la cosecha de cebada” (Rut 1.22) ¡Dios esta haciendo nuevas cosas!, nuevos comienzos, quizás te sientes seco y arruinado por tus malas decisiones, pero si vuelves al Señor en arrepentimiento, podrás ver que Él Señor tiene poder para restaurar. Puede ser que tu vida por un tiempo haya sido una tierra infértil, seca, árida…Pero Él Señor puede sanarla y hacerla dar fruto abundante. Querido Hijo Amado del Señor, vuelve a Él.

Extracto de Sermón predicador por el Rev. Néstor Roubilar