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Sermón Especial Recepción de Miembros

¿Qué es eso? Alguien escucha la palabra membresía y lo asocia con un club social, una membresía Premium de gimnasio, o de alguna institución, pero nunca con la Iglesia. Para muchos la Iglesia es algo muy espiritual que no necesita de estas “formas mundanas”.
¿Se necesita de una membresía para ser un verdadero Cristiano? ¿Se necesita una confesión de fe publica, y un Catecismo? ¿A caso no basta con la simple fe en Cristo?

No hay ningún versículo, ni capitulo que hable de cómo hacerse miembro de la Iglesia. Entonces, ¿Por qué insistir en un proceso de membresía?.
La Biblia responde de forma indirecta. No dándonos un versículo explicito del proceso de membresía, pero si muchos pasajes que muestran la vida de un miembro de Iglesia. La membresía es el lienzo para una bella pintura. Y como la tierra bien abonada para que el huerto de buenos frutos. Cristianos sin Iglesia nunca darán frutos de justicia, nunca extenderán el Reino de Dios:
“Y perseverando unánimes…Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”—(Hch. 2:46,47) La Iglesia local, es la expresión visible de una realidad invisible, Dios añade a los participante de la iglesia invisible, para que sean miembros de la iglesia local. Tenemos varios ejemplos de eso:

La membresía como ciudad: (Fil. 3:20, Ap. 21:2).

Pablo y Juan enseñan claramente que los Cristianos son moradores de la ciudad celestial. No son extranjeros ni advenedizos (persona que ha tomado una posición que no le corresponde), sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios. (Ef. 2.19). Y expresan visiblemente esa ciudadanía en este mundo viviendo como extranjero y peregrino, su morada esta en los cielos, porque el cielo ha venido a su corazón. (1 Ped. 2.11). El Cristiano que tiene su membresía en los cielos se deleita en Dios y su palabra, vive bajo el Señorío de Cristo, no se sorprende por los poderes terrenales: (Ap. 13: 3-8). ¿Se da cuenta? Hay una clara distinción, hay una ciudadanía celestial, hay una membresía celestial. Que se refleja en un servicio y lealtad visible. Cristo registra los nombres de estos ciudadanos en su libro. Son ciudadanos sujetos a leyes, con privilegios y responsabilidades. Ser ciudadano implica tener una membresía oficial y públicamente reconocida en una comunidad. Si Dios usa este lenguaje de Ciudadanos para describir nuestra participación en el reino de los cielos, cuanto más en la tierra. La Iglesia militante (Tierra) es un reflejo de la Iglesia triunfante (Gloria). La Iglesia en su aspecto visible identifica a sus miembros por medio de la confesión de fe en Cristo y su obediencia a él. En su carácter invisible, solo Dios sabe quiénes son sus elegidos y quiénes son verdaderamente nacidos del Espíritu.

La membresía como familia

 La Escritura describe al pueblo de Dios, la iglesia, como una familia: (Efesios 5: 25-33). Algunas familias pueden ser menos amorosas y cohesivas de lo que deberían ser, pero son personas que viven juntas en estrechas relaciones.

Esta descripción de la iglesia como la familia de Dios nos ayuda a comprender (por analogía) lo que nuestra conducta personal debería ser, tanto en la familia como en la iglesia. El esposo debe amar a su esposa y darse por ella, la esposa debe someterse a su esposo y respetarlo, así como la iglesia ama y respeta a Cristo. Los niños están obligados a obedecer a sus padres en el Señor (Efesios 6: 1). Los padres deben cuidarse de provocar a sus hijos a la ira (Efesios 6: 4). Lo hacen al reflejar el gobierno justo y sabio del Señor mientras ellos, junto con sus esposas, crían a sus hijos en la crianza y amonestación del Señor (Efesios 6: 4).

Las Escrituras nos dice que la familia comienza con un pacto matrimonial, con una declaración publica de pacto (“Dejara….Se unirá”, “La mujer de tu juventud, la Mujer de tu Pacto” Gn. 2:24; Mal. 2:14). Cualquier acuerdo contractual sin testigos no tiene ningún valor. Un acto publico declara que estas personas se pertenecen el uno al otro. Una pareja sin un pacto público, siempre tendrán una relación indefinida, sin privilegios ni responsabilidades vinculantes entre sí. De igual manera quienes estamos relacionados con Cristo y su Iglesia, debemos vivir juntos con un pacto publico, con un compromiso oficial. Eso hace la membresía, da testimonio publico de mi amor y fidelidad a Cristo.

La membresía como un cuerpo

Dios nos da una imagen más intima de nuestra relación con Él. Nos llama el cuerpo de Cristo. ¡Que imagen más bella! Somos miembros de su cuerpo, de su carne, de sus huesos. Pablo usa esta imagen poderosamente en 1 Corintios 12. El cuerpo compuesto por muchos miembros, funciona como unidad orgánica. Podemos distinguir los miembros del cuerpo, pero no separarlos de cuerpo. Si un miembro es cortado, entonces ese miembro muere. La iglesia, como el cuerpo de Cristo, tiene sentido sólo si el pueblo de Dios esta íntimamente vinculado con Cristo. En las Escrituras, no hay tal cosa como un cristiano solitario. No hay vida separado de Cristo y de Su Iglesia. En términos teológicos, personas que dicen pertenecer a Cristo y la iglesia invisible, pero que no sirven o descuidan la importancia de la iglesia visible. NO tienen ninguna relación con Cristo. La Iglesia invisible y visible, son dos aspectos de la misma Iglesia. Si eres miembro de la iglesia invisible por medio del nuevo nacimiento y la fe, la única forma de  demostrar esa relación es por medio del servicio y compromiso con la Iglesia Visible.

¿Por qué debemos ser Miembros?

Porque Es la voluntad de Dios manifestar nuestra lealtad a Cristo en una iglesia visible, en una iglesia local, en una familia visible. Sellamos esta lealtad a Cristo con el compromiso de ser miembro de la iglesia. Usted puede decir que ha nacido de nuevo, y que ama a Cristo y su Palabra. Pero sin el sello del compromiso visible con la Iglesia Local esa declaración no vale nada.

Porque los verdaderos cristianos se necesitan unos a otros. 1 Corintios 12:21. El ojo no puede decirle a la mano que no lo necesita. La cabeza no puede decir a los pies que no los requiere. Es absurdo tratar nuestro cuerpo de esta manera. Sin embargo, Pablo indica que esto es precisamente cómo los cristianos a menudo tratan a la iglesia. La interdependencia es la marca de la Iglesia de Cristo no la independencia.

Todos los miembros de iglesia genuinamente salvados tienen el fruto del Espíritu (Gálatas 5: 22-26) en mayor o menor medida. Sin embargo, el Espíritu también nos ha regalado especialmente de diversas maneras para complementar la fe y el servicio de los demás mediante el ejercicio de estos dones. (predicación, misericordia, alentar…). Cristo distribuyó estos dones entre Su pueblo para la edificación de Su cuerpo (Efesios 4: 7-16). Nuestra comunión con los demás es necesaria para vivir la vida cristiana y expresar la vida del cuerpo de Cristo.

Las personas hechas a la imagen del Dios trino necesitan compañerismo. Dios no necesita a nadie. Sin embargo, el hombre es necesitado. Él necesita a Dios. El Dios que él necesita y refleja es un ser en comunión. El cristiano fue creado para el compañerismo cristiano con Dios y con aquellos que están en comunión con Dios.

¿Las Responsabilidades de los Miembros?

Los creyentes no solo se necesitan el uno al otro; también tienen deberes para realizar el uno hacia el otro. Ejemplo: Sin una membresía formal, no puede haber elección de oficiales de la iglesia. La elección de los oficiales de la iglesia es un derecho y un privilegio de los miembros de la iglesia. En el libro de Hechos, la congregación participó en la elección de un apóstol (Hechos 1:15, 21-23), los primeros diáconos (Hechos 6: 3-6) y los ancianos (Hechos 14:23). Sin embargo, sin una membresía bien definida de hermanos que han jurado lealtad y compromiso con con la iglesia local y su sumisión a estos líderes
electos no puede haber oficiales.

¿Eres miembro de una congregación local? ¿Tu nombre esta agregado a una lista? ¿Con qué congregación estás comprometido? No se puede expresar fielmente tu membresía en la iglesia invisible sin hacerlo a través de la iglesia visible y local.

Todo lo que el Dios trino te ordena es para tu bien. ¿fallaran sus promesas si tratamos de obedecerle en su iglesia? Siempre debemos estar agradecidos de que Cristo no nos llamó a vivir la vida cristiana solitaria. Él fue a la cruz solo. Él pisó el lagar de la ira de Dios solo. Sin embargo, redimió a una comunidad de pecadores. La iglesia es su cuerpo Pertenecer a ella por fe verdadera es pertenecer a la casa del Padre. Ella es el templo del Espíritu Santo. A pesar de las fallas de la iglesia militante en la tierra, ella está habitada por muchos que esperan ser parte de la iglesia triunfante en el cielo.

Quien ha probado de las bendiciones del Rey de Gloria, es invitado, y llamado a ser parte
de su Iglesia.

Escrito por el Rev. Néstor Roubilar Gómez

 

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