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Podemos pensar que una Iglesia embellecida por la doctrina es una Iglesia donde abunda la enseñanza teológica. El texto nos muestra cómo es una Iglesia embellecida por la Sana Doctrina. Al comienzo de la carta, Pablo nos dice que la preciosa fe de los escogidos de Dios se fundamenta en “el conocimiento de la verdad que es según la piedad”. El falso dilema de qué: “el conocimiento mata la piedad” o “la piedad es mejor que el conocimiento”, es rechazado por las Escrituras. Somos llamados a amar a Dios con toda nuestra mente, con todo el corazón, y con todas nuestras fuerzas. De este texto Juan Calvino comentó: “No hay verdadero conocimiento, donde no hay verdadera piedad”. Entonces si la verdad se queda en la cabeza, como un asunto meramente intelectual, y no afecta nuestros corazones, para luego encontrar expresión en nuestra conducta, no somos diferentes a los demonios: “…Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan” (Stgo 2.19). Inmediatamente Pablo menciona los requisitos para los Ancianos, y básicamente son evidencias de un carácter piadoso y temeroso de Dios, fruto de la regeneración (1:6-8): irreprensible, entregado a su mujer, con hijos creyentes no rebeldes, no arrogante, ni iracundo, ni borracho, ni violento, ni codicioso, debe ser hospitalario, amigo del bien, sensato y disciplinado. (Cuantas Iglesias fracasan por no tomar esto seriamente)

Después de todas estas evidencias de carácter, Pablo habla de los requisitos doctrinales (1:9): “retenedor de la palabra fiel” “Capaz de exhortar y convencer a los que contradicen”. Noten el contraste con los falsos maestros: “Ellos Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra” (1:16) J. Gresham Machen, dijo “El cristianismo es una vida fundada en una doctrina”. La Doctrina da el fundamento a nuestras vidas, nos cambia, nos transforma. Tal como el Evangelio transformo la sociedad de los primeros siglos. No se trata de una simple profesión de fe. Creemos que un falso maestro se reduce solamente a alguien que tuerce la doctrina, pero Pablo nos dice que es alguien que también tiene una vida retorcida. Estos hombres no tendrán compasión del rebaño, y el resultado de su enseñanza que no es conforme a la piedad producirá: envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas…apártate de los tales (Hch. 20:29, 1 Tm 6:3-4). ¿Entonces cómo es una Iglesia embellecida por la doctrina?

1. Es una Iglesia temerosa de Dios, que se caracteriza por su sensatez. (2:1-10)

Sensato es la palabra que Pablo usa varias veces en esta carta: Los Presbíteros “Dueños de si mismos” (1: 8); Los hombres adultos “Sobrios, serios y prudentes” (2: 2); Las mujeres adultas “Enseñen a ser sensatas o prudentes a las más jóvenes” (2: 4-5) “Los Jóvenes deben ser prudentes” (2:6). Finalmente todos los creyentes (2:12). “Sensato” significa ser autocontrolado, que tiene dominio sobre sus propias pasiones, o de buen juicio.

Esto contrasta fuertemente con los falsos maestros que Pablo ya expuso (1:16). Y conecta con el corazón del consejo de Pablo a Tito: que la bendita doctrina no sea blasfemada, ni menoscabada por vidas impías (2:5, 8, 10). “en todo adornen la doctrina”. “Adornar” viene de la palabra griega “kosmeo” de la cual obtenemos nuestra palabra cosmético, y que los Griegos usaron para describir el Cosmos. Significa organizar de forma ordenada para mostrar belleza. La doctrina ordena nuestras vidas y produce un comportamiento piadoso de modo que el mundo se siente atraído por nuestro Evangelio. La doctrina no es adornada cuando nos parecemos al mundo en sus pasiones y deseos, la doctrina es adornada cuando vivimos como ciudadanos de otro mundo.

Tu vida debe ser la base de tu testimonio verbal. Que no haya nada oculto en tu vida que pueda traer vergüenza al Evangelio si sale a la luz. Tiempo atrás se supo de un famoso pastor que visitaba secretamente prostitutas y era un fiel defensor de la fe ; Por favor no diga que es cristiano si en su trabajo coquetea con medio mundo, o participa de chistes obscenos sobre las mujeres, por favor no diga que es un esposo piadoso si es un adicto a la pornografía. Es por medio de toda esta hipocresía que el nombre de Cristo es blasfemado entre los incrédulos. “Cuanto más firme soy en doctrina, cuanto más fuerte hago propaganda de mis puntos de vista ortodoxos, más deshonro esa doctrina, si mi vida es mundana y mi caminar carnal” (A.W Pink)

2. Es una Iglesia transformada por la gracia de Dios (2:11-13)

Parece que estas exhortaciones, son una lista de cosas que debemos hacer si queremos ser Cristianos. Pero no olvidemos que Pablo esta hablando a gente que conoce a Dios, que ha nacido de nuevo. Estas recomendaciones no son los requisitos para llegar a ser un Cristiano, son para Cristianos que han experimentado la gracia de Dios y el perdón de sus pecados. Si no entiende la gracia de Dios y cómo funciona en nuestras vidas, jamás luchará por la piedad. Pablo no es un pastor legalista, él esta centrado en la gracia, el no puede pensar en cualquier tipo de conducta piadosa sin la gracia de Dios. Hacer esto sin la gracia de Dios es imposible. Pero… “La Gracia de Dios se ha manifestado para salvación”. No estamos hablando de un concepto abstracto flotando en el aire, estamos hablando de una persona, que se ha revelado en el tiempo y la historia. Todo lo que ha sucedido con nosotros se debe a lo que Cristo ha hecho por nosotros y en nosotros.

“Para salvación a todos los hombres” En el contexto, se refiere a los diversos tipos de seres humanos que se han considerado en los versículos anteriores: jóvenes y viejos, ricos y pobres, hombres y mujeres, esclavos y libres. La salvación de Cristo ha llegado a todos, así que todos pueden ser convocados para vivir una vida piadosa. Incluso a los Cretenses que son, mentirosos, malas bestias, glotones ociosos. (1:12)

La gracia de Dios nos salva y luego nos enseña. Donde la gracia salva, también transforma y enseña: ¿ Y qué es lo que la gracia enseña? Santidad práctica . La gracia no termina con la impiedad y los deseos mundanos, nos hace negarlos. Lo que ni la ética, ni la educación, ni la cultura puede hacer, lo hace la gracia de Dios.

La gracia trae sosiego a nuestro corazón, nos enseña a no poner nuestras esperanzas en las cosas de este mundo. El hombre que ha gustado de la gracia divina ya no desea beber de las aguas amargas de este mundo, rechaza la mundanalidad. Tendemos a pensar que la mundanalidad tiene que ver con cierto tipo de peinados, vestidos, o trabajos, pero mundanalidad son “los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida” (1 Juan 2:16). El hombre que ha sido transformado por la gracia ve todas estas cosas y no encuentra hermosura en ellas, porque sus ojos han sido cautivados por la gloria de Cristo, “Él es el más hermoso de los hijos de los hombres, lleno de gracia y de verdad” “Mejor es tu misericordia que la vida, mi alma esta apegada a ti, tu diestra me ha sostenido”. La gracia le enseña, lo débil que es, lo perdido que estaba, lo pecaminoso de su pecado, por lo mucho que es amado. Así entonces el cristiano mira el pecado, y el mundo como aborrecibles. Hermanos podemos ser fervientes Calvinistas, pero si la gracia que predicamos no nos hace renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y a vivir sobria y justamente, entonces nos engañamos a nosotros mismos.

La gracia nos da esperanza (2:13) Esta esperanza, no es una cosa, no es una definición teológica, la esperanza del cristiano es una PERSONA. La gracia obro en nuestro pasado, obra en nuestro presente y nos prepara para nuestro futuro. Nos revestimos de piedad en este mundo porque estamos esperando el regreso de nuestro Salvador, nuestro rechazo al mundo proviene de que esperamos un mundo mejor.

3. Es una Iglesia formada por gente celosa de buenas obras. (2:14-15)

La gracia de Dios nos educa para vivir bien. Una vida sin desperdicio, sin disolución (Ef. 5.18). Pablo esta hablando de los efectos del perdón de nuestros pecados. Cristo no sólo murió para el perdón de nuestros pecados, murió para hacernos santos, para hacernos un pueblo para Él. Quien ha sido transformado por la gracia de Dios es celoso de la obras de la gracia (Ef. 2:8-10). Hay muchos que sirven a Dios para poder servirse de Dios. Pero quien ha es transformado por la gracia de Dios, esta celoso de servir a Dios, Cristo estaba lleno de celo santo por servir a su Padre. Robert Murray McCheyne una vez hizo la pregunta: “¿Cristo es más amado por la justificación o por la santificación?”. Nadie dudaría de la teología de este gran predicador Presbiteriano, y pensaría en la Justificación. Pero no; Él dijo que Cristo era muy amado por la santificación, porque este es el verdadero fin y el objetivo de la obra redentora de Cristo. La justificación es el medio, pero la santificación es el fin.

Escrito por el Rev. Néstor Roubilar

 

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