La predicación experimental es una de las grandes marcas de la Fe Reformada. Tristemente hoy ha sido olvidada y sustituida por un estilo de predicación que poco, o nada tiene que ver con el Pulpito Reformado.

La predicación que hoy domina los pulpitos es moralista, porque centra todos sus esfuerzos en mostrar “principios” que los hombre puedan obedecer, sin necesidad alguna de cambio de corazón y arrepentimiento. La predicación que hoy domina los pulpitos es un discurso de auto ayuda, quienes oyen esta predicación vuelven a sus hogares felices porque han comprendido que son personas muy especiales, pero nada saben de la convicción de pecado, nada saben de ser perdonados por un Dios Santo. La predicación que hoy domina los pulpitos es meramente informacional. Es un traspaso literal, (y en algunos casos es así), de gran contenido teológico, sociológico, filosófico y social. Donde el oyente se siente muy a gusto, con la receta predicada, él toma apuntes y recuerda los anécdotas culturales y sociales. Luego vuelve a casa feliz de haber aprendido algo nuevo para guardar en su mente. Los corazones de estas personas nunca fueron expuestos a la predicación de la grandeza de Dios y la gravedad de las cosas eternas. Nunca fueron llevados a la cruz para morir por que sus predicadores no eran hombres crucificados.

Pero la predicación experimental analiza, diagnostica, describe el corazón del cristiano. Produciendo la verdadera experiencia cristiana que consiste en el conocimiento de Cristo, la comunión con Él, y la conformidad con Él.

Joel Beeke en su Libro “La Espiritualidad Puritana y Reformada” define la predicación experimental como la predicación que pone aprueba el corazón. El término “experimental” proviene de la palabra latina ‘experimentum’, y significa prueba. Se deriva del verbo experior; que significa probar o poner algo a manifiesto. El mismo verbo también puede significar “encontrar o conocer por experiencia”, y por lo tanto da lugar a la palabra “experiencia”, que significa “prueba, experimento” y “el conocimiento adquirido por la experiencia” 1

¿Por qué necesitamos predicación Experimental?

¿Qué tan seguido oye sermones sobre la majestad de Dios y sus perfecciones divinas? ¿Recuerda el ultimo sermón donde la ira de Dios fue expuesta? ¿Qué tan seguido su corazón es expuesto a la Ley de Dios? ¿Cuándo fue que escucho el llamado a la Santidad, fundamentado en la abundante gracia de Dios? ¿En el ultimo sermón que escuchaste fuiste despojado de tu auto justicia, y te viste pobre, miserable, ciego y desnudo, gimiendo por la gracia de Dios?

La Predicación Experimental produce el clamor: ¡Qué haremos para ser Salvos!.
¿Los sermones que estas escuchando producen el mismo efecto?

La Predicación Experimental y Los Predicadores

La Predicación Reformada se caracteriza por ser una predicación experimental. Donde la fe no solo es un asentimiento de la verdad, sino también la experiencia de la verdad. Verdad aplicada, experimentada y disfrutada por el creyente. Esta verdad produce un conocimiento piadoso que afecta el todo del hombre. Los predicadores experimentales de la Reforma, el Puritanismo Ingles y la Segunda Reforma Holandesa (Nadere Reformatie) consideraban la condición de sus oyentes y se dirigían a ministrar sus corazones. Su principal objetivo era aplicar el Evangelio y restaurar el alma a la comunión con Dios. Así la predicación experimental se distingue de la mera instrucción doctrinal. Los predicadores experimentales creían que muchos sermones se convertían en conferencias impotentes al descuidar el lado práctico de la verdad. La predicación experimental comienza con la verdad, y luego presiona la verdad sobre el corazón para conducir a la gente a responder en obediencia y fe.

Martyn Lloyd-Jones, quien se benefició y aplicó el estilo experimental de los Puritanos muestra en su libro “La Predicación y los Predicadores” la clara diferencia entre exponer la verdad y aplicarla al corazón.

“Los puritanos son precisamente famosos por su predicación pastoral. Ellos tomaban lo que denominaban “casos de conciencia” y los trataban en sus sermones; y al abordar estos problemas estaban resolviendo los problemas personales particulares de aquellos que los estaban oyendo. Y esa ha sido constantemente mi experiencia. La predicación del Evangelio desde el púlpito, aplicada por el Espíritu Santo a los individuos que están oyendo, ha sido el medio de tratar problemas personales de los cuales yo, como predicador, no supe nada hasta que la gente vino a mí al final del culto diciendo: “Quiero darle las gracias por ese sermón, porque si usted hubiera sabido que yo estaba ahí y hubiera conocido la naturaleza exacta de mi problema, no hubiera usted respondido más perfectamente a varias preguntas que yo tenía” 2

La predicción experimental difiere ampliamente de la afirmación doctrinal seca y abstracta. Su vida no consiste en la exposición, sino en la aplicación de la doctrina al corazón para la santificación y el consuelo del cristiano. La predicación experimental no se queda en la exposición del texto, ella corre hasta la aplicación y ministración del texto. Sin estos objetivos claros la predicación es un discurso muerto que no produce transformación. Esta es la principal falla en la predicación moderna.

“El peligro para muchos de nosotros predicadores, cuando tratamos de seguir la predicación expositiva como un patrón para nuestros ministerios, es que nuestros sermones se convierten en comentarios sobre pasajes, el contexto se convierte en rey y confundimos el estudio bíblico con la predicación. Olvidamos que en la predicación de la Palabra de Dios estamos tratando de llevar a nuestros oyentes a un encuentro con Dios en Cristo. La verdadera predicación es una confrontación entre Dios y el hombre. La verdadera predicación también es ministración del corazón que oye”3

La predicación experimental esta fundamentada en el mandato Bíblico de Segunda a Timoteo 4:1-2.

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”.

La predicación experimental busca la exaltación de Dios y no de hombre. La predicación experimental es la predicación de corazón a corazón, es la predicación solemne que se hace delante de Dios y del Señor Jesucristo, en el Poder del Espíritu Santo.

Los divinos de Westminster resaltaron la importancia de esta predicación en el Catecismo Mayor, Pregunta 159

¿Cómo debe ser predicada la palabra de Dios por los que son llamados para ello?

R. Los que son llamados para trabajar en el ministerio de la palabra deben predicar doctrina sana, con diligencia, a tiempo y fuera de tiempo; plenamente, no con palabras persuasivas de humana sabiduría, si no con demostración del Espíritu y con poder, con fidelidad, dando a conocer todo el consejo de Dios; con sabiduría, adaptándose a las necesidades y capacidades de los oyentes; con celo con amor ferviente a Dios y a las almas de su pueblo; con sinceridad, buscando la gloria de Dios, y la conversión, edificación, y salvación de las almas.

Debemos creer fielmente y entregarnos totalmente a la predicación experiemntal, porque Dios aplica la redención por medio de la predicación en el Poder del Espíritu santo. “ le agrado a Dios salvar a los que creen por la locura de la predicación” 1.co 1.21

Uno de los ministerios de predicación más poderosos de la historia de la Iglesia, fue el de George Whitefield, desde su conversión hasta su muerte se calcula que predicó unos 18.000 mil sermones durante 35 años. ¡Eso significa que predico 514 sermones por año!. Dios usó a este hombre poderosamente para el más grande avivamiento después de la Reforma Protestante, conocido como el Gran Despertar. Whitefield constantemente llamo a predicar un Cristo sentido: “se debe predicar un Cristo sentido, es decir, un Cristo experimentado, un Cristo que sentimos vivo”.

Aquí hay cuatro aplicaciones del Sermón Experimental “El método de la Gracia”

1. Primero, Whitefield dijo: “Debes ver, sentir, y llorar, lamentar tus transgresiones contra la ley de Dios…Fue alguna vez el recuerdo de tu pecado terrible para ti? ¿Fue el peso de tu pecado intolerable en tus pensamientos?…¿Has estado alguna vez en tu vida triste por tus pecados? ¿Podrías decir, mis pecados pasan por mi cabeza como un peso demasiado pesado para cargar? ¿Has experimentado algo así?…Si no, por causa de Jesucristo no te llames Cristiano… Que el Señor te despierte, que el Señor te convierta”.

2. Segundo, Whitefield dijo: “No solo debes ser convicto de tus pecados contra la ley de Dios, sino que igual…del pecado original, la corrupción original…que nos hace responsable de la ira y la condenación de Dios…Alguna gente puede negar esto, pero cuando la convicción llega, todo razonamiento carnal son botados…Cuando el pecador es despertado, comienza a preguntarse cómo se hizo tan malvado: El Espíritu de Dios luego pega, y le muestra que en él no hay cosa buena por naturaleza; luego ve que…es abominable completamente…y reconoce que Dios sería justo en condenarlo…¿Has experimentado eso, justificar a Dios en condenarte; estar de acuerdo que por naturaleza eres hijo de ira?…Si en verdad

fueras convicto…serás hecho ver y sentir esto. Y si nunca has sentido el pecado original, no te llames Cristiano. Estoy convencido que el pecado original es la carga más pesada del verdadero converso.”

3. Tercero, Whitefield dijo: “No solo deben molestarte los pecados de tu vida, los pecados de tu naturaleza, sino que igual los pecados de tus mejores actos y hechos…como trapos de inmundicia…no podemos hacer nada bueno por naturaleza; ‘los que están en la carne no pueden complacer a Dios’… No solo debes estar harto de tus pecados actuales y originales; sino que te debes hartar de tu justicia, de todas tus tareas y actos. Debe haber convicción profunda antes de que seas llevado fuera de tu justicia propia…Pero si nunca has sentido que no tienes justicia propia…nunca podrás venir a Cristo”.

4. Cuarto, Whitefield dijo: “Temo al examinar que muchos como el mismo diablo no han tenido fe en el Señor Jesucristo…creer que hubo una persona Cristo…no te servirá más que creer que ha habido un hombre Cesar o Alejandro Magno…Has orado alguna vez ‘Señor, dame fe’? Señor hazme capaz de agarrarte a ti. ¿Te ha convencido alguna vez asi Cristo? ¿Alguna vez te hizo clamar así a Dios [el Espíritu Santo] para que te diera fe en Cristo? Tienes que ser capacitado a agarrar a…el Señor Jesucristo.”

Jonathan Edwards, al igual que George Whitefield, su principal interés en la Predicación fue tocar el corazón de sus oyentes con el Evangelio. Su predicación no fue solo la exposición histórica y gramatical del texto sino la aplicación en el poder del Espíritu.

“Debo pensar de en mí caminando hacia mi trabajo, conseguir que los oyentes se entusiasmen tanto como sea posible, que nada les emocione tanto como la verdad. Nuestro pueblo no necesita tanto llenar sus mentes repletas como que sus corazones sean tocado, y tienen una gran necesidad de una predicación encaminada a esto” 4

Necesitamos predicación experimental por que frecuentemente nos preparamos en nuestras propias fuerzas. Sabemos como hacer exegesis y escribir sermones. Pero no sabemos depender del Espíritu Santo. Debemos acercarnos al trabajo de predicar con una dependencia consciente del Espíritu Santo, conscientes de que si no bendice la predicación, será espiritualmente inútil. Sólo la intervención del Espíritu puede elevar esa palabra para que no sea una conferencia, una recitación, un discurso, una elocución, ni una meditación, sino una predicación, una palabra pronunciada en la vitalidad del Espíritu y, por tanto, predicada. Si el Espíritu está ausente, puede haber un sermón, pero no necesariamente una predicación experimental.

Cuando predicamos la Palabra en el poder del Espíritu, Cristo está presente y habla a través de nosotros. Por el poder soberano del Espíritu, Dios convierte y santifica. La Iglesia necesita predicación experimental, y predicadores experimentales, que están en la presencia de Dios.

Escrito por el Rev. Néstor Roubilar.

1 El Poder duradero de una Predicación Experimental Reformada, La Espiritualidad Puritana y Reformada, Joel Beeke, pp 358.

2 Martyn Lloyd-Jones, La Predicación y lo Predicadores, pp 40

3 A Minister Who Has Produced Ministers, The Holy Spirit and Reformed Spirituality, pp 25

4 Citado por J.I Packer: A Quest for Godliness, pp. 313-14.

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