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Hace un par de meses leí un artículo titulado ‘Neopuritanismo hoy’, escrito por Luis Pino Moyano que puede leer acá. Me propuse responder aquello que me parecía desenfocado en algunos aspectos, con respecto a su etiqueta al tipo de hermanos a los cuales infiero, les escribía.

Para darles un contexto de mi respuesta, tengo que confesarles el hecho de que me han tildado de neopuritano, y han tildado a amigos y pastores con el mismo título. No obstante, mi interés no es defender la honra de nadie, menos la mía, poco me importa; sino más bien animar a aquellos tildados de “neopuritanos” por una serie de hechos o creencias que se les imputan, y arrojar un poco de luz sobre los que han leído este artículo acerca de los puritanos que su autor parece ignorar.

Me gustaría recoger algunas de sus proposiciones atribuidas a este movimiento “neopuritano” que carece de una definición nítida de su parte. De acuerdo a su artículo, los neopuritanos “tienden a ser portadores y resemantizadores de sus propuestas originarias (la de los puritanos)”; en su mayoría ellos se mueven en Facebook y generan antipatía de los demás por su purismo; este grupo tiene en sus filas a los “Salmodia Exclusiva” que vendrían siendo los más puros, y de ahí hacia abajo en nivel de pureza; los neopuritanos pretenden que otros adopten sus creencias puritanas, “individualistas e intimistas” en contraste con la piedad comunal; en general ellos salen de iglesias pentecostales, y conservan su continuismo fácilmente en la tradición puritana; gente hipócrita que disocia la ortodoxia de la piedad; y, para el broche de oro, los neopuritanos construyen “iglesitas en iglesia” (Eclessiola in ecclesia), en sus congregaciones locales.

Una definición descriptiva de un neopuritano entonces sería: una persona que le gusta leer puritanos, expandir sus ideas y creencias de piedad individualista, siendo en realidad hipócrita que disloca la ortodoxia de la piedad, y se junta con otros puristas promoviendo la división en sus iglesias… y son continuistas.

Déjame añadir con mi pincel el tono final a su gran obra de arte neopuritana: Son estrictamente sabatistas, tanto que no pueden ni siquiera respirar en el día del Señor.

Creo que éste es el tipo de gente que Luis tiene en su mente al momento de expresar sus “preocupaciones” como te lo he demostrado, en sus descripciones. Entonces, ahora en primer lugar voy a arrojar un poco de luz, a los que, sin escrúpulo y sin preguntar a ningún puritano serio han bebido de este artículo para tener excusas para sus pecados groseros, y sus borracheras en sus “grupos de vida (muerta)”, y su desdén hacia el movimiento puritano; y por otro lado animar y advertir a aquellos asaetados en sus iglesias con puntas venenosas gravadas con el nombre “neopuritano”.

  1. ¿Qué es el puritanismo?

Tal como presagió Joel Beeke a Luis Pino en su libro “Meet the Puritans (Conoce a los puritanos)” ‘Muchas personas hoy usan el término puritano para describir una marca malhumorada y legalista de Cristiandad que bordea el fanatismo’[1]. Sin ser este pastor un profeta ni hijo de profeta[2], describe como muchas personas estereotipan erróneamente al movimiento puritano, a los cuales el artículo del ‘en balcón y el camino’ enciende y aviva. Lejos de este hombre de paja al puritanismo, el término describe a un movimiento histórico inglés que pretendió reformar bajo la Reina Isabel en los 1560s, una reforma anglicana incompleta. Pues como estaban vocacionados a “purificar” la vida y el culto de la iglesia el nombre puritano les fue imputado, de manera desdeñosa y como un movimiento herético. Con el pasar del tiempo, estos grupos reformadores se caracterizaron por 5 marcas[3] que los unían:

1) Eran afanadamente apegados a la Escritura y ayudaron al desarrollo confesional.

2) Eran apasionadamente trinitarios y su objetivo supremo era resaltar la gloria de este Triuno Dios.

3) Daban una especial importancia a reformar la pureza del culto (en contraste con los anglicanos), como también creían que la Escritura dictaba un orden gubernamental de las iglesias.

4) aplicaron las Escrituras para resolver sus conflictos de vida país y,

5) Se enfocaron en la conversión de las almas, exaltaron la predicación del evangelio, y miraron a las Escrituras para desarrollar una cuidadosa descripción de lo que un cristiano debería ser en su vida secreta con Dios y en relación a su familia, iglesia y sociedad.

Como ves, el puritanismo al contrario de ser algo negro y legalista, fue vida y avivamiento en la historia. Este movimiento desapareció con el tiempo, a causa del decantamiento de sus razones históricas y teológicas que lo dieron a luz. Hoy no existen los puritanos, y menos los neopuritanos. El puritanismo ya estaba muerto para el siglo 18, y en los Estados Unidos fue remplazado por el evangelicalismo, tanto así que el Dr. Mark Jones, por ejemplo, rehúsa  llamar “puritano” a Jonathan Edwards, sino que demuestra que el movimiento ya estaba extinguido con el Acto de uniformidad en el Día de San Bartolomé (1662)[4], antes que Edwards naciera.

Otra cosa a no perder de vista es que había variedad de puritanos. No todos eran estrictamente calvinistas, por ejemplo es sabido del mayor escritor puritano Richard Baxter que era un Amiraldiano. Otros eran bautistas, otros congregacionalistas, incluso una pequeña cantidad llegó a negar doctrinas básicas como la trinidad. No obstante lo anterior, en el periodo que se enmarca, la mayoría de los puritanos fueron identificables por las 5 marcas que te di arriba, lo que nos ayudará a sacarnos la etiqueta de un puritano actual, que busca calcar ideas legalistas de hace siglos atrás. Me llama la atención que Luis no se refiera a un solo puritano en su artículo, no obstante presuponga marcas tan horripilantemente legalistas y separatistas de un neopuritano.

  1. Puritanismo, ¿matrimonio o divorcio entre doctrina y piedad?

Los puritanos fueron descritos como artistas, maestros de nombrar y denunciar el pecado. Confrontaban la conciencia y cortejaban el corazón en sus sermones, libros y tratados. Para todos los que hemos leído puritanos, quedamos siempre atónitos en su celo por la piedad del cristiano, y es difícil leer a alguno de ellos con una postura neutra de conciencia.

En el artículo aquí tratado Pino expresa la antítesis del párrafo anterior:

“Esto se denota fuertemente del discurso que disocia ortodoxia de piedad, llevando a concluir que es posible tener una sana doctrina que no se condice con la práctica de la santidad. Sin duda, podría parecernos que sí en la superficie. Pero en el corazón está el verdadero albergue de la sana doctrina y no en la boca, y eso lo mira con toda claridad el Señor.”

Debo confesar, que cuando leí este párrafo pensé con una sonrisa irónica “¡Eso es exactamente lo contrario a un puritano!” Corrí a leer a Richard Sibbes, Thomas Watson, William Perkins, Thomas Goodwin, Jeremías Burroughs, William Bates, Ames, John Bunyan, Flavel y otros para ver si tal acusación era cierta… y no encontré en ellos ni una gota de esa descripción impía a alguien que ha leído y desea traducir en su vida, en su familia y en su iglesia las enseñanzas de los puritanos. Aquel que ama a los puritanos y su teología (no estoy hablando de un neopuritano, ni de un puritano actual, como ya expliqué) ¿cómo plasmará en su discurso tal divorcio entre doctrina y piedad? Solo alguien que NO CONOCE a los puritanos, y es un no nacido de nuevo, que no conoce nada del evangelio o del pecado, podría trasuntar aquella caricatura. Los puritanos queridos amigos, hacían todo lo opuesto a esto. Ellos iban directamente al corazón de sus oyentes y lectores, su lema era “Debemos ir con la vara de la verdad divina y golpear cada arbusto detrás de los cuales los pecadores se esconden, hasta que como Adán, comparezcan desnudos delante de Dios” y esto no sin predicárselo a ellos mismos primero, como John Owen sugiere “nadie predica bien un sermón, sino se lo predica a sí mismo primero”. No dejen que nadie los engañe. Si en sus círculos denominacionales los puritanos no son conocidos, leídos, ni estudiados, no se trague sus caricaturas, sino vaya a las fuentes y deje de estar mirando la paja del ojo de su hermano, mientras usted tiene vigas en los propios.

  1. Tercer uso de la ley ¿Calvinismo o Luteranismo?

Una breve reflexión que quiero traer a colación es acerca del tercer uso de la ley divina, me refiero al uso pedagógico de la ley moral. Reforma y post-Reforma (incluido los puritanos) tomaron este uso calvinista de la ley de Dios como ayuda al cristiano en su vida práctica. Básicamente este uso toma la ley y por el poder del Espíritu Santo la aplica a la mente, corazón y alma del creyente como una regla de conducta y santificación, no para ser salvo por ella (este es su segundo uso, el uso evangélico) sino para vivir una vida digna del evangelio, agradándole en todo llevando fruto en toda buena obra (Col. 1:10), de tal forma que el creyente vocifera con el salmista “¡Oh cuanto amo yo tu Ley! Todo el día es ella mi meditación” (Salmo 119:97). Esto es algo que negaron la mayoría de los discípulos de Lutero, atribuyendo a la ley solo dos usos, enfatizando el segundo, su uso evangélico, vale decir que ella nos muestra siempre nuestra incapacidad para llevarnos a Cristo y nada más.

¿Dónde estamos hoy como Presbiterianos? ¿Predicamos del tercer uso de la ley, o no? Deberíamos. Pienso que esta negligencia es la gran puerta abierta al antinomianismo (anti-ley) en las iglesias, aquella gracia escandalosa que le importa un comino como te conduzcas. Emborráchate, fornica ¿qué más da? Fuiste salvo por gracia. Puedes perfectamente ser un criastiano homosexual, y caer de vez en cuando. Qué asco me da esta teología y su liviandad con el pecado y sus nefastas consecuencias en la vida de la iglesia. Por esto yo amo a los puritanos y a los reformadores, porque su teología es tanax contra este tipo de presbiterianismo muerto. Y aclaro, que los mayores ataques al puritanismo y los que se llenan la boca para ser cazadores de ‘neopuritanos’, provienen exactamente de esta ala presbiteriana (aunque luterana) que ama la “gracia escandalosa” y aborrece la santificación, para todo ustedes mi recomendación: Lean a los puritanos y difúndalos en sus iglesias.

  1. Ecclesiola in ecclesia ¿es enserio?

Creo que Pino Moyano no entendió a Lloyd Jones. Martin explica que esto de iglesitas en iglesias fue precisamente un movimiento que no se dio entre los puritanos, Note lo que dice el pastor gales:

“Lo importante para nosotros, sin embargo,  es que a los puritanos no les interesaba formar núcleos de ese tipo dentro de la iglesia…Nunca se dedicaron a formar “iglesitas dentro de la iglesia”; de hecho, su objetivo principal fue siempre influir en la iglesia de Inglaterra en su conjunto y persistir en su intento de llevar a cabo la reforma  de la misma que se había detenido y no avanzaba hacia su cumplimiento. Así que ellos no se los puede situar bajo esta epígrafe”[5]

Entonces en la descripción de Pino, un neopuritano hace todo lo opuesto eclesiológicamente a un puritano. El efecto ‘ecclesiola in ecclesia’ tal como lo explica el doctor, solo buscaba una reforma en la piedad y no en la doctrina y aborrecía la separación; en contraste con los puritanos que sí querían reformar incluído la doctirina, súmele el culto, el gobierno y a paso seguido de implementar la ortodoxia (i.e, correcta doctrina), seguir la ortopraxis (i.e, correcta práctica) que ellos veían que no era su tema principal. Pero una vez más, veo que Pino ignora la teología puritana y etiqueta caricaturas que no son. Luego de este breve y obvio pero necesario análisis exegético de Lloyd Jones, paso a concluir que alguien que ama y lee a los puritanos (o simplemente lee bien el capítulo de “los puritanos” de MLJ) concluirá que nunca debe hacer tal cosilla como iglesitas en la iglesia, que, como por fin atina Luis, fracasó su objetivo en todas los lugares en donde se desarrolló.

  1. Palabras de ánimo y advertencia

Milicia neopuritana, y todos aquellos legalistas, fanáticos, fariseos y saduceos, no se desalienten por etiquetas tontas que cualquier persona les pueda referir por su apego a la confesión en cuanto al día del Señor, o, su continuo aborrecimiento al pecado, propio y en todas las esferas de la vida, o su amor a los puritanos y progresar en el camino verdadero de la santidad, sin la cual nadie verá al Señor (Heb 12:14). Sigan adelante, amando y obrando en secreto, aborrezcan la gloria humana, y busquen la que desciende de lo alto, preocúpense de reformarse en doctrina y piedad, ustedes mismos, sus familias, sus iglesias y la sociedad. En ese orden, y en ningún otro. Pero guárdense de cobijar ídolos de identidad en su corazón, guárdense de la hipocresía en la cual los mismos acusadores deben luchar contra ella; no den ni un centímetro al pecado, con toda la violencia puritana que se merece aniquilen y maten cada indicio concupiscente en su ser, y serán armas afiladas en las manos de Cristo.

Aquellos de ustedes que aman su pecado de pornografía, pero acusan de fariseos a otros hermanos, aquellos de ustedes que se emborrachan en sus estudios bíblicos, aquellos de ustedes que ni les interesa los puritanos y en sus retiros promueven nada sino impiedad: Arrepiéntanse, crean en el evangelio y produzcan frutos dignos de arrepentimiento. No sea que se les pregone en el día del juicio “Nunca os conocí, hacedores de maldad” y aquellos que tildaban de “neopuritanos” a los que además “podían escudriñar su corazón” se sienten con el Señor en la mesa a los cuales se les dirá: “Bien, buen siervo fiel, entra en el gozo de tu Señor”.

 

Cristián Gangas Del Río, un “neopuritano”

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REFERENCIAS

[1] Met the Puritans, Joel Beeke & Randall Pederson, xv.

[2] Joel Beeke es un ministro cesasionista.

[3] Met the Puritans, Joel Beeke & Randall Pederson, xvii.

[4] http://www.reformation21.org/blog/2014/07/was-jonathan-edwards-a-puritan.php

[5] Los puritanos, Martín Lloyd Jones, pp 210

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Un comentario sobre “¿Neopuritanismo hoy, o Antinomianismo hoy? Una respuesta a Luis Pino M.

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