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El apóstol Pablo en su carta a los Gálatas es muy claro y preciso al condenar todo sistema doctrinal o ideológico que pretenda cambiar o distorsionar el mensaje central de Evangelio: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo” (Gálatas 1:6-10).  Este mismo mensaje debe ser predicado fuertemente  en la realidad presente.

El Evangelio Diferente

Desde el principio el engañador a puesto en duda la Santa Palabra de Dios: “¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? (Génesis 3:1), y debido a que el hombre en Adán pecó su naturaleza es ir en contra de lo que Dios ha establecido.  La ley de Dios es continuamente transgredida sin el más mínimo temor. La verdad es que no hay temor de Dios en un mundo caído (Salmo 36:1). Todos se forman ídolos, crean un “dios” falso conforme a sus corazones depravados.

Hace unos años atrás el tema central en la redes sociales era la lucha contra los Neo-apóstoles, los profetas, videntes… etc. Éstos venden un mensaje distorsionado y completamente falso atrayendo una gran cantidad de personas que solo quieren comercializar con el evangelio, ¡falsos creyentes!. Una distorsión de quienes no se sometieron a ningún credo, que miraron la fe histórica con desprecio, y debido a esto, formaron su propia “religión” conforme a sus sueños personales y egoístas. Éstos tendrán que dar cuenta delante de un Dios Santo.

Hoy nos vemos enfrentados nuevamente a la misma lucha pero con otra apariencia. El mensaje puede ser muy hermoso, tolerante y, hasta rodeado de bellas flores. Pero en su núcleo no está el amor y la pasión por la gloria de un Dios Santo, ni la búsqueda de tener vidas piadosas desde el núcleo familiar, sino que priman la pluralidad doctrinal al gusto del consumidor y el progresismo humanista (hijo del neo-marxismo). El resultado que tenemos es  la cobardía y victimización ante aquellos creyentes que confiesan una fe firme y bien fundamentada. Ministros que un día juraron enseñar e instruir a la grey del Señor en la verdad, hoy los vemos usando nuevos métodos e implementando ideologías paganas  a costa de la verdad violando el juramente que una vez hicieron a Cristo. “No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema”

Juan Calvino comenta en su libro “La Necesidad de Reformar la Iglesia”: “Hay algo engañoso en el nombre de moderación, y la tolerancia es una cualidad que tiene una apariencia justa, y parece digna de elogio; pero la regla que debemos observar en todo lo que está en juego es ésta: nunca soportar con paciencia que el nombre sagrado de Dios sea atacado con blasfemias impías: que su verdad eterna sea suprimida por las mentiras del Diablo; que Cristo sea insultado, sus misterio sacrosantos contaminados, las infelices almas cruelmente destruidas y la iglesia se retuerza en agonía bajos los efectos de una herida mortal. Esto sería no mansedumbre, sino indiferencia sobre cosas a las cuales todas las demás deberían posponerse”.  La serpiente sigue susurrando al oído del hombre ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? (Génesis 3:1).

Hermanos, debemos rechazar a todos los que, bajo pretexto del Espíritu, quieren apartarnos de la simple doctrina evangélica, ya que no se prometió el Espíritu para suscitar nuevos métodos, formatos o doctrinas nuevas, sino para grabar  en los corazones de los hombres la verdad del Evangelio. Y ciertamente conocemos hoy por experiencia cuán necesario es este aviso.

Nuestro deber como creyentes es estar siempre preparados para presentar defensa (1 Pedro 3:15), predicar fielmente el mensaje del evangelio y depender absolutamente del poder del Espíritu Santo. “Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. (Jeremías 17:7)”.  Lutero escribe:

 “Incumbe a los ministros de la Palabra de Dios que estén plenamente convencidos (si se han de contar entre los fieles y sabios en el día de Cristo), que no en vano San Pablo habló la palabra, o profetizó un asunto de poca importancia cuando dijo: “Porque preciso es que haya entre vosotros aún herejías,  para que los que son probados se manifiesten entre vosotros ” (1Cor. 11:19). Si, y lo digo, que el ministro de Cristo sepa, que siempre y cuando enseñe a Cristo con pureza, jamás faltaran espíritus perversos, si, hasta de los nuestros, y entre nosotros, que se dediquen a perturbar la Iglesia de Cristo. Y que se consuele con el pensamiento que “no hay paz entre Cristo y Belial, o entre la Simiente de la mujer y la simiente de la serpiente” (2Cor. 6:15). Si, que se regocije en las perturbaciones que causan estas sectas y la constante sucesión de espíritus sediciosos. Porque nuestro regocijo es este, “el testimonio de nuestra conciencia” (2Cor. 1:12), que seamos hallados firmes y luchando a favor de la simiente de la mujer en contra de la simiente de la serpiente. Que hiera nuestro calcañar todo lo que quiera; por nuestra parte no cesaremos de aplastar su cabeza mediante Cristo, el primero en aplastarla, bendito sea ÉL por siempre jamás”

 

Bien lo dice Lutero, siempre habrá entre nosotros espíritus perversos que se dediquen a perturbar la Iglesia. Esta ha sido la lucha entre las dos simientes desde el principio. En el Edén, la serpiente engañando a Eva e incitándola a desobedecer los mandatos de Dios provocó la caída de la humanidad en Adán. Este ha sido el patrón siglo tras siglo, las herejías han sido introducidas en nuestras congregaciones, y lastimosamente, han sido los nuestros. El impecable odio de Satanás es sobre Jesucristo. Esto nos revela en una palabra el mundanal trabajo sobre el cual Satanás ha estado comprometido. Desde que la primera predicción Mesiánica fue dada a conocer en Edén, Satanás se ha constituido el enemigo de la simiente de la mujer. La persona y la obra del Señor Jesús han sido los blancos particulares de su ataque. Sus métodos de resistencia (oposición) han abarcado dos líneas, a saber: primero una obra de anticipación, y en segundo lugar una obra de imitación (emulación).

A 500 años de la Reforma debemos decir: que la reforma continúa. Dios nos ayude a ser fieles a la verdad, a ser  hombres comprometidos al confesar nuestra fe confesional. Y que siempre, ante todo, cada una de las cosas que pudiéramos hacer, sean para la gloria de Dios y la extensión del Reino.

Escrito por Pablo Flores Figueroa

 

Bibliografía

Juan Calvino, Respuesta al Cardenal Sadoleto.

Martín Lutero, Comentario a Gálatas.

Juan Calvino, La Necesidad de Reformar la Iglesia.

RvR 1960.

 

 

 

 

 

 

 

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