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“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da” —Éxodo 20:12

 

Hace semanas atrás, en la calle Cummings, pleno centro de Santiago.  Jóvenes encapuchados vestidos de overol blanco rociaron con bencina una farmacia y un bus del Transantiago. Reventaron los vidrios y les dijeron a los pasajeros: ¡salgan porque el bus lo quemaremos no importa quien este adentro!. La gente aterrorizada se pregunto: ¿dónde están los padres de estos jóvenes?

La respuesta a esa pregunta es : Ahí están los padres de estos jóvenes, ahí están sus ideas, ahí están sus resentimientos, ahí están sus enseñanzas. Encarnadas en la vida de sus hijos.

El filósofo Jean Paul Sartre dijo:  “Cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él”. Ningún niño, ningún joven es objetivo, es neutral. Nace bajo un contexto, aprende y se desarrolla a partir de el.

La Biblia nos enseña que la Familia fue diseñada por Dios para que fuese un centro de educación teológica y social. Para cumplir con el mandato cultural de gobernar y señorear la tierra para su Gloria.  (Génesis 1.28). Dios dio oficios específicos al hombre: Adán era un profeta que debía vivir e instruir conforme a la revelación de Dios.  Adán era un Sacerdote que debía vivir en adoración consiente y obediencia al único Dios verdadero. Adán era un Rey que debía vivir gobernando y administrando todo para la gloria de Dios.  Pero la Caída lo afecto todo. El hombre se convirtió  en un falso profeta que niega la revelación de Dios “cambiaron la verdad de Dios por la mentira”  (Romanos 1:25 . El hombre es ahora un sacerdote idolatra que da culto a las cosas creadas y no al creador. Es un tirano que desea tomar el lugar de Dios.

Esta educación caída es descrita por el Apóstol Pedro de la siguiente manera: Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir (sin propósito, infértil, inútil), la cual recibisteis de vuestros padres..” —1 de Pedro 1.18

 Luego de la Caída, Dios dio el evangelio a la primera familia. Así la familia funciona como centro teológico, educativo, social y evangelistico. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, vemos una imagen clara del papel de la familia en la historia de la redención, y el papel del padre en la familia. Esto no es poca cosa. La Biblia no da lugar a la paternidad que no se toma en serio la responsabilidad de criar a los hijos en la disciplina y amonestación del Señor. Entonces el  hombre cristiano debe ser capaz de instruir a su familia en la palabra de Dios. Él debe hacer de su hogar un Betel “Casa de Dios” o se transformara pronto en una Babilonia “una morada de demonios”. Si la vida piadosa no comienza con la familia, sencillamente no existe en otro lugar. El Padre de Familia debe pastorear su casa. Porque el ateísmo no comienza en el colegio, no comienza en la universidad, comienza cuando los Padres olvidan le Ley de Dios.

 “Ahora bajo el Evangelio, ni la oración ni ninguna otra parte de la adoración religiosa están limitados a un lugar, ni son más aceptables por el lugar en que se realizan, o hacia el cual se dirigen; sino que Dios ha de ser adorado en todas partes en espíritu y en verdad; tanto en lo privado  en las familias diariamente,  y en secreto cada uno por sí mismo” — CFW 21.6

Relación del quinto mandamiento con la Primera Tabla de la Ley

El quinto mandamiento es mucho más profundo de lo que parece. Va más allá del respeto a los padres. Dios desea la honra por toda autoridad que ha sido establecida por Él.  El quinto mandamiento es el inicio de la segunda tabla de la Ley y la consecuencia lógica de los primeros cuatro mandamientos.  El cumplimiento de la Ley es el amor, y este amor se expresa en amor a Dios y al Prójimo. La Primera tabla nos enseña como debemos relacionarnos con Dios. La segunda tabla nos enseña como relacionarnos con nuestro  prójimo. El fundamento de la primera tabla era el primer mandamiento (No tengas otros dioses delante de mi), y el fundamento de la segunda tabla de la Ley que nos vincula con nuestro prójimo es “Honra a tu Padre y a tu madre”. La primera tabla comienza con Dios y concluye con el reposo que él nos da. La relación del reposo con el quinto mandamiento esta en que los padres proveen un contexto de reposo aunque defectuoso en el hogar. A los hijos se les da vida y cuidado, el hogar piadoso donde se teme el Nombre de Dios es un verdadero reposo del mundo.

 

Que pide el quinto mandamiento

Honra a tu padre y a tu madre” El verbo hebreo es muy claro, Dios no da espacio para la reinterpretación. La palabra usada para definir el mandato es “kaved” de donde viene la palabra “Kavod” que significa gloria, peso, y es usada para referirse a  la dignidad de Dios. Por lo tanto honrar a los Padres es reconocer su dignidad y autoridad que recibieron de Dios. Honrar, respetar, apreciar, valorar a Padre y Madre es reconocer la gracia de Dios. Es reconocer la provisión que Dios ha dado a los hijos.

Esta relación familiar es la primera y más importante relación (antes que el Estado esta la Familia).  Esta relación de familia da forma a todas las demás relaciones. Cuando vez a niños,  jóvenes, y adultos muy amables y serviciales debes reconocer el trabajo de los padres allí. Pero también hay excepciones, las escrituras nos muestran a hijos piadosos con padres impíos, y a padres impíos con hijos piadosos. Sin embargo aunque esto sea así producto de caída, y la propia naturaleza pecaminosa.  La familia sigue siendo el diseño de Dios.  Su plan para preservar a la familia esta unido al mandamiento “honra a tu padre y a tu madre”. Por más que cualquier idolología quiera cambiara la base del tejido social. El fundamentos siempre será Padre y Madre. Para Dios la Familia no es un accidente, ni un producto comercial. Es  la primera relación después de nuestra relación con Dios. Ninguna otra relación humana es tan fundamental como esta.  Sin la autoridad de la Familia, la sociedad prácticamente se mueve a la anarquía social.

Dios creo la familia para que fuese nuestro primer hospital, nuestro primer colegio, nuestro primer gobierno, nuestra primera iglesia. Aquí es donde aprendemos que hay estructuras de autoridad en el mundo. Si la autoridad no se respeta en casa, tampoco se respetará fuera de ella. La piedad comienza por casa.

Juan Calvino comentando el quinto mandamiento dice que el honor demanda tres cosas: “La reverencia, la obediencia, y la gratitud”.

Los padres no merecen reverencia por sus méritos, los padres sabemos que no tenemos los méritos suficientes (Todos hemos fallado). Esta reverencia esta unida a la posición que Dios les ha dado a los padres. Ellos representan la autoridad de Dios en el hogar. Reconocer esa autoridad parte por llamar a los padres por su nombre relacional Papá y Mamá. El resto de las personas pueden llamar a los padres por sus nombres personal, pero los hijos deben llamar a sus padres por sus nombres de autoridad. Así se comienza a reverenciar a los padres.

La obediencia significa que los hijos hacen lo que los padres dicen mientras están bajo su hogar. “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo” (Col. 3:20). Esta obediencia a los padres se demuestra: Siguiendo sus consejos. “Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre” (Prov. 1:8).Somos los responsables. Tú eres el responsable de asegurar que lo que están aprendiendo es bueno y correcto y los ayudará a crecer en Cristo.

La gratitud es una de las principales maneras en que podemos honrar a nuestros padres. La vida de un padre es una de sacrificio constante. Es alegre, pero es un sacrificio de nuestro dinero, tiempo, energía, deseos, sueño, acompañado de  lágrimas. Es un oficio y una responsabilidad de gran sacrificio. Una de las maneras en que podemos mostrar honor a quienes se han sacrificado tanto por nosotros es estar agradecidos.

 

Que Promete el Mandamiento

 La ley es una promesa de vida y bendición, obedecer el mandamiento es vida: «Y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres. Y te amará, te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría. Bendito serás más que todos los pueblos» —Deuteronomio 7:12-14

Pero también la Ley es una promesa de maldición para el rebelde:  «Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible: JEHOVÁ TU DIOS, entonces Jehová aumentará maravillosamente tus plagas y las plagas de tu descendencia, plagas grandes y permanentes, y enfermedades malignas y duraderas; y traerá sobre ti todos los males de Egipto, delante de los cuales temiste, y no te dejarán. Asimismo toda enfermedad y toda plaga que no está escrita en el libro de esta ley, Jehová la enviará sobre ti, hasta que seas destruido. Y quedaréis pocos en número, en lugar de haber sido como las estrellas del cielo en multitud, por cuanto no obedecisteis a la voz de Jehová tu Dios. Así como Jehová se gozaba en haceros bien y en multiplicaros, así se gozará Jehová en arruinaros y en destruiros; y seréis arrancados de sobre la tierra a la cual entráis para tomar posesión de ella» —Dt. 28:58-63.

Miremos la aplicación de este principio de vida en el quinto mandamiento con el resto de los mandamientos.

Un hijo que se forma en este hogar donde la Ley de Dios es honrada, tendrá la bendición de la vida abundante, tendrá el principio de vida obrando en él. Cuando salga de la casa de sus padres, saldrá con el Dios de sus padres, saldrá a dar vida, saldrá para ser fiel al pacto matrimonial, saldrá para trabajar con sus manos y no robar, saldrá para honrar la verdad, saldrá para vivir en gozo, satisfecho en Dios sin codiciar.

Pero un hijo que crece en un hogar donde la Ley de Dios no es honrada, donde ningún mandamiento es recordado, saldrá para dar muerte, odiara a su prójimo, será un asesino en sus palabras y hechos, un violento, un abusivo y un aborrecedor de la vida, saldrá para ser infiel, impuro, un fornicario, adultero y depravado, saldrá para ser un charlatán un mentiroso que vive engañando, saldrá para robar, para tomar lo que no gano con sus propias manos, será un vago, que no honra a Dios con su trabajo. Ese niño de mejillas rosadas y simpático se transformará en un adulto codicioso, infeliz, que vive anhelando las posesiones de otro, porque nunca conoció el gozo del contentamiento en Dios. Un hijo que sale de un hogar donde no se honra la Ley de Dios, saldrá a dar muerte.

“Y les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley. Porque no os es cosa vana; es vuestra vida, y por medio de esta ley haréis prolongar vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella” —Dt. 32:46,47

¡Dios no quiere tu destrucción! Dios te ha dado un hogar, padres sobre ti para que te enseñen el temor a Dios “oye hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre”.

La frase “para que tus días se alarguen”  tiene que ver con la vida abundante. “Si quieres disfrutar al máximo las bendiciones que Dios tiene para ti escucha a tu padre y a tu madre”. Dios marca el camino de la bendición. Dios te dice: ¿Quieres que te vaya bien? Comienza por honrar a tu padre y a tu madre. De lo contrario el desastre viene por ti.

 

Lo que el mandamiento ordena a los Padres

Dios no te mando a ser amigo de tu hijo, te ha puesto como autoridad sobre ellos. La relación Padres-Hijos es para entender el que estamos en un mundo en el que hay autoridad moral y estructuras de orden. Satanás siempre ha querido destruir este orden. Satanás sabe que destruyendo la familia, ataca directamente a la Iglesia. No debe extrañarnos entonces que los gobiernos totalitarios cuando han querido  ejercer control sobre las personas comienzan por destruir la autoridad de los Padres sobre los hijos.

Piense en la seriedad de este mandamiento. Escuche lo que Moisés les dijo a los Padres Israelitas:

«Si un hombre tiene un hijo obstinado y rebelde, que no escucha a su Padre ni a su Madre, ni los obedece cuando lo disciplinan, su padre y su madre lo llevarán a la puerta de la ciudad y lo presentarán ante los ancianos. Y dirán los padres a los ancianos: “Este hijo nuestro es obstinado y rebelde, libertino y borracho. No nos obedece”. Entonces todos los hombres de la ciudad lo apedrearán hasta matarlo. Así extirparas el mal que haya en medio de ti. Y todos en Israel lo sabrán, y tendrán temor» —Dt. 21:18-21

Gracias Dios que vivimos en la administración del Nuevo Pacto.  Este tipo de faltas son  juzgados por la iglesia con la disciplina eclesiástica, como apartar al culpable de algún servicio, separarlo de la mesa del Señor, o la excomunión como sucede con el hijo que se acuesta con su madrastra en 1ª Corintios 5. Pero no la pena de muerte de lo contrario varios hijos ya estarían muertos.

El mandamiento no ordena el cambio del corazón, los padres no pueden cambiar el corazón de sus hijos, pero deben disciplinarlos y no dejar de hacerlo por amor a Dios y a ellos.

“El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; más el que lo ama, desde temprano lo corrige” —Pr. 13.24. El padre que no deja de disciplinar a su hijo lo libra del Infierno—Pr. 23.13

 Cuando reúsas disciplinar a tu hijo, rechazas la autoridad que Dios te ha dado, esto no es sabiduría porque expones directamente a tus hijos al juicio de Dios.

Eso fue lo que sucedió con el Sacerdote el Eli y sus hijos (1ª Samuel 2:22-25) Estos jóvenes menospreciaron las leyes de adoración a Dios, violaron a las mujeres que llegaban a la entrada del tabernáculo para servir. Eli poco le importo la gloria de Dios, estaba más preocupado de su reputación. La sentencia de Dios sobre estos hijos rebeldes es aterradora: “ellos no oyeron la voz de su padre, porque Dios había resuelto hacerlos morir”

¿Has honrado a tus padres? ¿Les has maldecido en tu corazón?  ¿Has dicho que vas a obedecer cuando lejos de ellos haces todo lo contrario? Tu obediencia no es perfecta, la honra que das a tus padres no es perfecta y la ley demanda perfección.

Puedes ver que el quinto mandamiento exige el Carácter de un Hijo Perfecto.  Demanda pureza moral y fidelidad.  Este mandamiento nos señala al perfecto Hijo de Dios que salió de la casa de su Padre. ¿Y para que salió de la casa de su Padre?

Su Padre en la eternidad le dijo a este Hijo perfecto: he amado a un pueblo con amor eterno. Ellos pecarán, se rebelarán  y se convertirán en mis enemigos, mereciendo la muerte eterna. Pero tu Hijo Amado serás su mediador y sustituto,  harás por ellos lo que yo demando en mi Santa Ley.  Tomaras su naturaleza y llevaras sus pecados. Obedecerás en representación de ellos y quitaras el odio que tienen por mi ley y por mí. Enviaras al Santo Espíritu y los harás un pueblo santo. Yo los perdonaré. Yo los adoptaré como mis hijos y mis hijas y los haré coherederos contigo por siempre jamás.

Entonces el Hijo Perfecto le contestó: “He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad” (Hebreos. 10:7-9). Dejó su trono y gloria para obedecer a su Padre. Como cita el viejo himno “Tu dejastes tu trono y corona por mi, al venir a Belén a nacer” El Hijo Perfecto en el cumplimiento del tiempo nació de mujer bajo la ley. (Gal. 4.4) Se sometió a la enseñanza y autoridad de José y María, nunca les desobedeció, nunca José y María tuvieron que disciplinarlo. Cuando salió de su hogar y dejo el taller de carpintería, Él salió para dar vida  y vida en abundancia. No mato, no robo, no dio falso testimonio, el hablo verdad como el perfecto profeta de Dios y murió por ello, salió para hacerse pobre y enriquecernos con su riqueza. No fornico, no adultero, no codicio. Él salió para honrar el pacto con su iglesia, su esposa, siendo fiel hasta la muerte y muerte de Cruz. En su muerte cargo todas las maldiciones de la ley que condenan a un hijo rebelde. En la cruz llevo todas las declaraciones de maldición que condenan al quebrantador del la Ley. (Deuteronomio 28).

Tenemos las justicia del Perfecto Hijo de Dios. Tenemos la justicia de un Hijo que siempre a hecho con gozo y alegría. “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón” (Salmo 40.8)

Jesús no solo obedeció a su Padre hasta la muerte de Cruz, cada vez que obedecía Jesús lo hacia en tu lugar. La obediencia perfecta de este Hijo se demostró al tercer día cuando fue levantado de entre los muertos.

“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios. 5:21)

¿Entiende lo que esto significa? Dios contempla a su pueblo, y no ve falla alguna, solo ve la justicia perfecta de Cristo. Dios no nos trata conforme a nuestra obediencia. Nos trata conforme a la Perfecta obediencia de su Hijo Jesucristo que  eternamente ha honrado a su Padre. Honremos a Dios, porque nuestro hermano mayor Jesús ya lo hizo por nosotros.

 

Escrito por el Rev. Néstor Roubilar

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