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Acuérdate porque yo me acordé (Éx 20:8-11). Día del Señor 01 de octubre del 2017.

“20:8 Acuérdate del día de reposo para santificarlo.
20:9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;
20:10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tuhijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tuspuertas.
20:11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.”

1. PROLEGÓMENA.

John bunyan, prominente pastor y escritor, se convirtió al Señor, luego de una predicación del día de reposo. Pudo ver como él se entregaba al juego, entretención y ocio en el santo día, y esto fue una gran maldad delante de Dios. Pudo verse al espejo del mandamiento y reconocer su pecado. Pero él se arrepintió y fue grandemente usado por Dios, luego, gozosamente guardaba este santo día y predicaba que todos debían hacerlo. Él y muchos hombres santos en la Historia, del avivamiento incluso, predicaron acerca de la observancia del día del Señor, y llegaron a transformar culturas y sociedades, mediante la predicación del Evangelio, tanto así que muchas hasta principios del siglo XX, ciudades enteras, guardaban el día de reposo.
Actualmente vemos un panorama muy diferente, la fuerza de la secularización y el aumento de la cultura de ocio, obsesionada con perseguir entretenciones de todo tipo han extinguido la preocupación por la observancia del día de reposo, en la población en general (J. Beeke). Pero este también es el triste escenario de nuestras iglesias. El ataque del modernismo a la autoridad de la palabra de Dios ha golpeado con fuerza a la práctica de este mandamiento; pero el dispensacionalismo también ha hecho lo suyo. Se ha enseñado que este mandamiento es ceremonial y que solo aplicaba a los Israelitas el sábado, y no continúa el día de hoy. Un creciente antinomianismo (vale decir, anti-ley) ha crecido ¡incluso dentro de iglesias reformadas! Que confiesan lo que leímos hace un rato, pero no creen que el cuarto mandamiento perdure hasta el día de hoy. La corriente de la cultura que ha despreciado el día del Señor, y se ha volcado al ocio y entretenimiento ha infectado a la iglesia. En vez de tener hombres y mujeres que se entregan al Señor en su día, tenemos flacos esqueletos, raquíticos de comunión, hambrientos de ídolos, que traspasan sus ejemplos a los hijos del pacto, con una tenacidad al pecado, digna de reprender.
Por otro lado, tenemos a los que ostentan honrar el día del Señor, para su propia gloria y nombre. Hombre y mujeres que dicen santificar el día, pero que en lo oculto de sus cuartos lo profanan.
Tenemos estos dos tipos de personas en las iglesias. Ambas son un mal entendimiento bíblico del día de reposo. Para unos es una carga pesada de llevar, y para otros, ni siquiera es una carga. Antinomianismo y legalismo deben ser erradicados de nuestra congregación con toda la potencia de la palabra de Dios, y el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

2. RAZONES. Acuérdate del día de reposo para santificarlo. (vs 8)

Considere cuidadosamente la palabra de apertura, “acuérdate”. En el idioma hebreo “zakar” que significa recordar. Se usa por todo el antiguo testamento y se le aplica a Dios como sujeto, y también al hombre.

i. Porque Dios se acordó. En primer lugar, “zakar” en relación a Dios. Esto es lo que vemos en Gen 8:1, Dios se acuerda de Noé, también se usa en el momento que Dios libera a Lot «Se acordó Dios de Abraham y sacó a Lot de en medio de la destrucción» (Gen 19:29), Cuando el sujeto del pasaje es Dios, tiene que ver con un continuo recordar sus promesas, o su pacto, para luego llevarlo a su cumplimiento. ¿Moisés y los Israelitas sabían de este “recordar de Dios”?
En Éx. 6:5-6 Dios le dice a la iglesia del desierto: “Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto. 6:6 Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes;”
¡Dios se acuerda! Que consoladora declaración de las Escrituras, porque en el corazón del mandamiento, en su apertura, vemos que antes que Dios les pida a los Israelitas que se acuerden de guardar sus mandamientos (el día de reposo), ¡Dios ya se ha acordado de su pacto! Vemos a los salmistas cantar de la memoria de Dios “Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel; Todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios” (98:3), “Muchas veces los libró; Mas ellos se rebelaron contra su consejo, Y fueron humillados por su maldad. Con todo, él miraba cuando estaban en angustia, Y oía su clamor; Y se acordaba de su pacto con ellos, Y se arrepentía conforme a la muchedumbre de sus misericordias.” (106:43-45)
¡Esta es una gran razón! Antes que Dios te ordene que te acuerdes de sus mandamientos,
antes que Dios te pida que traigas a memoria el día de reposo, el dice por su santa palabra ¡Yo ya me he acordado de ti! Esto nos da el mismo patrón del prólogo del mandamiento, Dios manda que recuerden porque él ya se ha acordado; Dios manda que guarden sus mandamientos, porque él se acordó de sus promesas y los salvó. Dios es el primero que se acuerda, así que este lenguaje es de Evangelio.
1 Juan 4: 10 dice “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.”
Pablo dice que el resumen de la Ley es el amor. Y los primeros 4 mandamientos son el resumen del amor a Dios. Cuando Jesús fue preguntado por el gran mandamiento él dijo en breve “amarás al Señor tu Dios”, y los cuatro primeros mandamientos se refieren a Dios. Pero Dios no te dice “ámame” a secas, el no dice “acuérdate” a secas, sino que todo esto está en un contexto del amor de Dios que te ha redimido. ¡Escucha y presta oído a la voz del Altísimo diciendo!: En esto consiste el amor, no en que tú me amaras (o en otras palabras, te acordaras de mis mandamientos) sino en que yo te amé primero (o sea yo me acordé de mi pacato y te redimí), y envié a mi hijo a morir por tus pecados. Si podemos entender que la ley florece desde el campo fértil de la gracia, los mandamientos del Señor no nos parecerán una carga pesada, sino que serán nuestra delicia.
De hecho, la misma palabra aquí en hebreo (“zakar”), es ocupada también en el profeta Jeremías 31:34 “Porque yo perdonaré su iniquidad, y no me acordaré más de su pecado”.
Dios se acuerda de sus promesas, pero no de nuestro pecado. Consecuentemente, cada vez que Dios te mira, él se acuerda y olvida. Él se acuerda de la redención efectuada en Cristo Jesús, y por tanto él no se acuerda más de tu pecado. ¿Acaso no es este motivo suficiente para que guardemos el día del Señor?
En segundo lugar esta palabra (zakar) se usa con respecto al hombre. Pero el hombre, ¿es propenso a recordar o a olvidar? Ciertamente a olvidar. Note ahora en el libro de Jueces 2:10. “se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel.” Y luego 2:11 “Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baales.” O sea, no conocían, ni al Señor, ni la obra que había hecho (redención). No conocían el Evangelio y ¿por tanto? Hicieron lo malo, vale decir, pecaron. Note ahora 8:34. El Señor les mostró en su propia experiencia la liberación de sus enemigos por medio de jueces ¿y qué hicieron? “Y no se acordaron los hijos de Israel de Jehová su Dios, que los había librado de todos sus enemigos en derredor.” Por tanto nosotros, somos propensos a olvidar la redención del Señor pero también el mandamiento. Por esto el Señor nos recuerda que debemos guardar el día de reposo, porque tendemos a olvidarlo.
ii. Porque es un Patrón divino. También por esta palabra, el Señor, significa aquí que el día de reposo no es algo nuevo. Hay una cierta tendencia, una postura en las iglesias que creen que solo 9 de los 10 mandamientos se deben guardar porque el cuarto mandamiento moral ha sido abolido, pues (argumentan), pertenece a la ley ceremonial. Sin embargo, claramente este es un memorándum del pueblo de Israel de algo que se instituyó no aquí en el Sinaí, sino en la creación, en el amanecer del mundo. Génesis 2:1-2.
Dios reposa de toda su obra efectuada en 6 días (lo que incluye la creación del hombre) y descansa. Dios no necesita descansar pues él es Dios eterno, que no desfallece ni se fatiga con cansancio. Así que ¿Por qué pues Dios descansa? Simple. Este es un patrón divino para Adán y por tanto para toda la raza humana. Dios establece la naturaleza del trabajo y también del descanso. Dios perfectamente podría pedir 6 días para él y 1 para que el hombre ejecutara sus labores, pero conforme a la naturaleza humana, Dios establece que el hombre debe realizar sus deberes en 6 días, y dedicar 1 para el servicio y la adoración a Dios, por tanto es razonable y moral que el hombre dedique el día de reposo a Dios. Tal como cualquier mandamiento de la creación, este es universal y perpetuo.
iii. Porque es del Señor. Pero, ¿significa “reposar” dormir hasta las 13:00 hrs el domingo, Y así descansar en el día de reposo? Claro que no. Note bien: “Para santificarlo” o “para dedicarlo” “para apartarlo”. La palabra santificar significa apartar. Pero ¿apartar para quién y para qué? Para Dios y para su adoración. Dios reclama un derecho y prerrogativa sobre el día de reposo. “el séptimo día es del Jehová tu Dios” Leímos en la Lectura antifonal que Dios le dice a este día “Mi día santo”. Es decir, este día es el día de Dios. Pero note esta maravillosa comparación. Cristo dice en los Evangelios “El Hijo del Hombre es…Señor del día de reposo” Vale decir, Cristo reclama prerrogación real sobre este día, algo que solo correspondía a Dios. No solo Cristo se hace igual a Dios, o demuestra su deidad e identidad con Jehová por esta declaración, sino que dice que este es su día, las horas del sabbat semanal le pertenecen a él. Tal fue el impacto en los apóstoles que luego le llamaron “El Día del Señor” (Ap 1:8) declarando que pertenece a Cristo porque es en dedicación para él. Una respuesta espontanea del corazón del hombre a su Señor, por el amor que se ha tenido por él. Así que tomar algo ajeno, es literalmente robar. El hombre le roba a Dios cuando toma las horas del día de reposo para trabajar u ocuparse en asuntos ordinarios de su vocación; es robar lo que Cristo ha dicho que es suyo, que se debe usar para su servicio y adoración. Se roba a Dios y a Cristo cuando se quebranta el día de reposo.
iv. Porque hay bendición prometida. No obstante considera la misericordia de Dios. Dios mismo no se beneficia del día de reposo, pues nada puede complementar su felicidad eterna en sí mismo, con todo, el aún derrama bendición sobre el día de reposo. Una porción especial cada semana de don celestial para todo aquel que ama a Dios y se acuerda de su día. “Dios bendijo el día de reposo” (20:11) y note ahora “Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado.” (Is 58:13-14). Así, como tu mente y tu corazón es elevado al cielo en el día de reposo, las bendiciones espirituales celestiales te son aplicadas por el Espíritu de Cristo. Y te deleitarás en el Señor.

3. QUÉ SIGNIFICA SANTIFICAR EL DÍA DE REPOSO. “Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 20:10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas” (20:9-10)
i. De forma negativa: Cesar de nuestras labores y entretenimientos Considere la clara evidencia por el mandamiento mismo que debemos dejar de hacer nuestras labores o trabajo semanal para dedicar las horas del día de reposo al Señor y así elevar nuestra mente, manos y alma a la sagrada contemplación de las cosas celestes. Esto quiere decir que debemos esforzarnos en dejar nuestros trabajos de la semana, debemos, si honramos a Dios, tratar con nuestro esfuerzo y la providencia de Dios de poseer trabajos acordes que nos permitan apartar las horas del domingo a la adoración de Cristo. Esto revela las prioridades en nuestros corazones. Nuestra prioridad más alta es aquella en la que apartamos tiempo, y que le damos la preminencia. Quien recolectaba leña en el día de reposo era apedreado en el antiguo testamento, y el que profanaba el día, irremisiblemente morirá.
Ningún mandamiento ceremonial quebrantado tenía la pena de muerte, ni siquiera la circuncisión, pero vemos que quebrantar el día de reposo sí, ningún mandamiento de Dios fue escrito por el dedo de Dios en tablas de Piedra y en los corazones del los hombres, pero el cuarto mandamiento sí. No puedes dedicar las manos a las cosas terrenales sin que tu corazón se contamine de ellas. Por tanto, dice Dios: “en Seis días trabajarás y harás toda tu obra”.
Posees seis días para recrearte, posees seis días para trabajar y traer el sustento a tu hogar, posees seis días para estudiar y hacer tus deberes, pero el día del Señor, al Señor le pertenece y se debe cesar de hacer las obras ordinarias. No solo esto, el mandamiento es aún más profundo: Tus pensamientos, palabras y voluntad, también deben ser refrenadas en aquel día para buscar los pensamientos de Dios, las palabras de Dios, y la voluntad de Dios.

Así que quien no trabaja aquel día y con ostentación tiene el título de “yo guardo el día del Señor” pero gasta las horas del día en vano entretenimiento, y se recrea en los pensamientos de esta tierra, también hurta las horas que le pertenecen a Jesucristo.
Quien en público trae un cartel de santidad para respetar y honrar el santo día, pero en las puertas de su hogar se recrea en las cosas de esta tierra, o a su dios mamón rinde tributo haciendo negocios secretos, quebranta el día del Señor. Quien egoístamente quiere adquirir más y más dinero del que necesita, no para compartir con el pobre, sino para su propio beneficio, e incluso se reservan el diezmo, y esto lo hacen en el día del Señor, es peor que un ladrón y un salteador. Porque ciertamente los hombres roban a los hombres pero ¡ay del que hurta a Dios!
También el que no cree que el domingo se debe guardar y públicamente, tal como nuestra cultura, con toda desfachatez llama profano a lo sagrado, una porción especial de Juicio está reservado para él, pues no reposa en la obra de Cristo según el mandamiento, sino que reposa en sus propios dioses de este siglo.
Los mismos reyes paganos en la antigüedad cesaban sus labores reales para rendir tiempo especial a sus dioses de oro y de plata. ¿Acaso no vale nuestros Dios y Cristo más que esos ídolos? Pero vemos que los hombres fácilmente olvidan a Dios, su redención y sus santas leyes, que ha dado para nuestro beneficio.
También se excluye la ociosidad y la flojera semanal, vivir sin una vocación o llamamiento: “seis días trabajarás” Por esto Dios condena toda vida vacía de un llamado, la ociosidad y la flojera. La ociosidad es el camino del vicio. Así que Dios desea que tengamos un llamado semanal, y le glorifiquemos en nuestros trabajos, pero también desea que cesemos de poner nuestras manos en el arado para elevarlas el domingo y ser participes de las bendiciones otorgadas por Cristo.
Además, esto tampoco significa entregarnos a los brazos de la pereza el domingo, pues Cristo resucitó de mañana del primer día de la semana, vale decir el domingo. Por tanto descansar nuestros cuerpos en el día del Señor es menester desde el día anterior en preparación para lamañana de aquel día que Cristo resucitó.
John Brown de Haddingtong, escribe en su teología Sistemática “El día completo, excepto por las obras de caridad y misericordia, debe ser ocupado en los ejercicios públicos y privados de la adoración de Dios.” Vemos que esto es enseñado por nuestro propio Señor Jesucristo quien se enfrentó a los fariseos en los evangelios, concerniente a la acusación de ellos de que él y sus discípulos quebrantaban el día de reposo por hacer obras de caridad y misericordia. Y algo de destacar aquí es que hay algunos cristianos que afirman que Jesús quebró el cuarto mandamiento, y dan crédito y garantía a la acusación de los fariseos y saduceos. Déjeme decirle una proposición teológica importante aquí: Si Jesucristo hubiera quebrantado el cuarto mandamiento aun estamos en nuestros pecados, y no hemos sido redimidos de nada.
Porque así como nuestro pecado fue imputado a Cristo, La justicia y santidad de Cristo es imputada a nosotros. Y, si esa justicia santa del Señor tuviera una mancha, Cristo nunca hubiera resucitado, ni sido vindicado por Dios, pues sería una justicia con pecado. Si el pecado es infracción de la ley, y decimos que Jesús quebrantó el cuarto mandamiento, eso equivale a decir que Jesús pecó. Por consecuencia, no de oídos a esas repugnantes herejías. Antes bien, el modo de guardar el día de los fariseos estaba enfocado en lo externo, mientras que Jesús se enfocó en reclamar y restaurar el día de reposo en su sentido más espiritual. Dos ejemplos básicos de historias de los evangelios explicarán esto a continuación:

1) Un Fariseo diría a Cristo: Tú qué haces bien a los necesitados quebrantas el día santo al hacer esa obra de caridad (porque Cristo sanaba y liberaba en día de reposo). ¿Y Cristo que le respondía? Hipócrita, si tu asno cae en un hoyo no le dejas ahí por ser el día de reposo, y a mí me criticas que sano y ayudo a las personas necesitadas. ¿Acaso no vale más una persona que un burro? Por consecuencia es lícito hacer el bien el día de reposo.

2) Un fariseo diría a Cristo: Tus discípulos arrancan espigas, y quebrantan el día de reposo al segar y así estar trabajando. Nuevamente Cristo les dijo: ¿Qué fue creado el hombre para el día o día para el hombre? La respuesta es, el día para el hombre. Por tanto ¿se dejará, por ejemplo, de cocinar en el santo día para alimentar los cuerpos? ¡Claro que no! Más vale la vida de los hombres, por tanto es lícito sustentar nuestros cuerpos en los días de reposo.

¿Cuál era el punto de los Fariseos? Ellos se enfocaban en lo externo con un ultracelo, al cual imponían mandamientos gravosos y pesados que Dios nunca mandó. En cambio el dejar nuestras labores el domingo tiene un fin muy específico al que apunta y esta es la parte positiva del mandamiento:
ii. De forma positiva: Dedicarlo a Dios y por consiguiente a los deberes y ejercicio santos decontemplación.
Con este mandamiento Dios desea que su pueblo se torne de sus labores para adorarlo a él. Thomas Watson en su libro “Los diez mandamientos” dice que no basta con reposar y descansar de nuestros trabajos en aquel día solamente, pues si así fuera no somo mejores que los burros y los asnos, y él dice que positivamente observar el día de reposo consiste en dos cosas: Una preparación para él, y Una sagrada contemplación:

1) Una preparación solemne: Nosotros debemos preparar nuestros corazones para este encuentro especial con Cristo a través de su espíritu. Si el presidente de Chile fuer a su hogar ¡Como barrería y trapearía! ¡Como enceraría el piso y dejaría todas las cosas dispuestas y ordenadas para recibirle! De la misma forma, se debe barrer el corazón de la contaminación del pecado para el encuentro con Dios. Debe arreglar su living comedor y cuartos, para que en su encuentro con él, tenga una comunión con él, sin preocuparse de otras cosas. Es por esto, que el día anterior se debe dormir bien para aprovechar todo el día, que se debe llenar el corazón de cosas altas y sublimes para que el día del Señor sea provechoso para su alma. La preparación para el día de reposo es como afinar una guitarra, para que cuando sea tocada, en su debido tiempo suene agradable y delicadamente, entonces así traerá bendición. En el día de la visitación especial del Espíritu Santo prepare su corazón para escuchar la palabra de Dios, llene su corazón de cánticos y adoración al Dios de universo, entréguese a la oración y contemplación de Cristo y su obra.

2) Una Santa contemplación. En el día del Señor nos reunimos como pueblo de Dios. Por eso el mandamiento te incluyen a ti y todos los que están en tu casa “tus hijas, hijos y los extranjeros” En resumen, todos deben venir y reunirse para adorar y rendir culto a Dios pública y privadamente. El domingo en lo privado de nuestros cuartos debemos adorar a Dios entregándonos a la meditación, lectura, y contemplación de Cristo. Así mismo, por medio del Espíritu elevamos nuestros corazones cuando nos vamos a nuestro aposento en el día del Señor y oramos. También como familias, nos encargamos de instruir a nuestros hijos, esposos, y esposas. Nos exhortamos unos a otros en nuestros hogares. Los niños deberían percibir por el ejemplo de sus padres la santidad de este día. Si no es así, probablemente estén dando un mal ejemplo a sus hijos profanando el santo día. Luego vamos a la congregación dispuestos a recibir gracia de parte del cielo. Ser enseñados, exhortados, reprendidos e instruidos por la palabra de Dios, y así recordando nuestros pecados y su obra sublime nuestro corazón sea inflamado de amor a él, porque él nos amó primero. Toda la semana las ruedas de nuestras carretas son ensuciadas en el lodo y polvo del quéhacer; el día de reposo las lubricamos con gracia y ley; aprendemos de la justificación y la santificación progresiva por la obra de Cristo, y estamos listos para volar en nuestros trabajos y estudios en la semana para glorificar a Dios en cada área de nuestra vida.

4. Cristo nuestro último descanso.
Como noté anteriormente, considere que Cristo mismo guardó este día y declaro ser el Señor del día de reposo, vemos el ejemplo de Cristo al levantarse temprano para orar en los días de reposo, también asistía a la sinagoga, y participaba de la palabra de Dios, participaba de la comunión con sus hermanos. Pero más que un ejemplo a seguir, Cristo es el verdadero y último reposo, en el cual, finalmente descansamos. Note que la Santa promesa del descanso eterno Cristo la aplica a sí mismo invitando a todos los trabajados y atribulados por el pecado: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” El día de reposo es un contemplar a Cristo y su obra redentora. ¿En qué consiste este descanso, sino en cesar nuestros inútiles esfuerzos por alcanzar el amor de Dios a través de nuestras obras y entregarnos a la obra de Cristo? Ha sido expuesto el mandamiento, se nota particularmente cuando la palabra de Dios es expuesta “toda boca se cierra y todo el mundo queda bajo el juicio de Dios” ¿Cuántas veces has quebrado este mandamiento? ¿Lo has hecho hoy? Entonces puedes atender la dulce voz del pastor: ¡Ven a mí y yo te daré reposo! ¿Pudiste ver tu pecado de profanación sacrilegio y hurto a Dios? ¿Pudiste ver cómo has hurtado lo que a Dios le pertenece y deberías ser lapidado por su ira por tu transgresión? Tal como el peregrino llevas la carga pesada de tu pecado y la intención de salvarte por tus buenas obras. Pero entrégalas a Cristo y echa tu carga sobre él, porque él tiene cuidado de ti, el que cree en Cristo ha entrado a su reposo (Heb 4:3). Pero ahora, Cristo mismo dice “Lleva mi yugo” Esto en otras palabras, llevar el yugo era hacerse discípulo del que daba el yugo. El yugo de los fariseos era gravoso y pesado, de esto Pedro dice en Hechos 15, que ni los apóstoles ni nadie han podido llevar. Pero ¿cómo es el yugo de Cristo? ¿Acaso no te parece liviano y ligero? Es liviano y ligero para quien ha entrado al reposo de Cristo. Quien ha sido salvo de sus pecados no vive en temor, sino en agradecimiento de su Señor. Y en muestra de ese agradecimiento observa el día de su Señor, recordándolo a Él y su resurrección y también haciendo buenas obras producto de su redención. Quien ha echado su carga a Cristo, presuroso y dispuesto desea llevar el yugo de su Señor y Salvador.
Por último, alguien podría preguntar: ¿Por qué el día de reposo, dicen los cristianos que fue trasladado del sábado al domingo?
Note que en la creación Dios acabó su obra en seis días, él la terminó y reposó el séptimo día, sábado. Pero cuando Adán y Eva cayeron comenzó una nueva obra, la obra redentora. Esta obra fue prefigurada y anunciada por la redención de Israel de Egipto (Dt 5:13-14), que es una sombra de la redención y liberación de la esclavitud de nuestro pecado. Pero la obra aún no había sido acabada. Así que Dios seguía trabajando para nuestra redención y su cumplimiento final, la cual se completó con la venida, obra y muerte de nuestro Señor Jesucristo. Así que cuando Cristo resucitó la obra de redención fue acabada. Por tanto, si los Israelitas eran invitados a recordar la obra de creación ¿Cuánto más sublime es recordar en el día de reposo cristiano la obra de nuestra redención? Él lo instituye en Éxodo 20 como un memorial de la creación; pero ahora ha sido sustituida por una obra más gloriosa: La redención. Watson dice: “grande fue la sabiduría que nos creó, pero más milagrosa aún fue la sabiduría que nos salvó. Grande fue el poder de crearnos de la nada, pero mayor fue el poder de salvarnos cuando éramos peor que nada. En la creación solo bastó la palabra de Dios, pero en la redención esa palabra se tuvo que encarnar y derramar su preciosa sangre.” Por tanto bien Cristo puedo cambiar el día de reposo, de una obra gloriosa, a otra más gloriosa, la cual es el final cumplimiento de la redención de Israel.
Ahora que has saboreado el evangelio de Dios, y te has deleitado en la salvación de Cristo por la sola fe en su sangre, vé y no peques más.
Concluimos pues que omitir y descuidar la santificación del día de reposo es desobedecer  a Dios. Romper la fe del Señor Jesús y privarnos de gran bendición. Acuérdate del día de reposo, para santificarlo. (Éx 20:8)

Amén.

Escrito por Cristián G. Del Río.

Thomas Watson, los 10 mandamientos Charles Hodge, Teología sistemática Puritan Theology, mark Jones & Joel Beeke John Brown of Haddington, Systematic Theology Espiritualidad Puritana y Reformada, Joel Beeke
Sermón predicado el domingo 3 de octubre en la Iglesia Reformada de Maipú
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