oracion10

¿Qué es mortificar el pecado?

Las Santas Escrituras nos dice en la Epístola a los Colosenses en el capítulo 3:5-8:

“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en los cuales vosotros anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.”

La Palabra en el griego morir significa nekroo según el diccionario Vine, en el sentido de destruir el poder de, privar de poder con referencia a los malos deseos que obran en el cuerpo. Es decir, que el Apóstol Pablo le escribe a creyentes escogidos, predestinados, llamados, adoptados y justificados. En estos versículos el Apóstol Pablo, refiriéndose a tal enseñanza, contraponiendo a los falsos maestros que se introdujeron en la Iglesia de Colosas, les enseñaban diciendo que para dejar los deseos de la carne tenían que hacer tales hábitos, no tenían las palabras en su boca la plenitud de Cristo, gozo y santidad sino preceptos de hombres y una falsa adoración porque a Cristo lo tenían como un iluminado más en la tierra, no como a Dios, en Colosenses 2:18,21,22 ¿cuáles eran?

 

  • Practicar afectos, de humildad, y culto a los ángeles (como fueran mediadores ante Dios).
  • Practicar preceptos, mandamientos y doctrinas de hombres tales como: no manejes, ni gustes, ni aun toques…

Aunque el Apóstol Pablo demuestra: tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y un duro trato con el cuerpo, pero no tienen valor alguno contra los APETITOS de la carne.

Los colosenses en sus vidas pasadas hacían rituales a falsos dioses practicaban tales pecados: fornicación, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia que es idolatría, son malas enseñanzas para mortificar los pecados (solo son externos) por eso el Apóstol Pablo es concreto que se debe hacer para morir los deseos de nuestro corazón (intelecto, voluntad, sentimiento).

La mortificación del pecado es un don de DIOS que nos capacita por EL Espíritu Santo para poder vencer nuestros deseos de la carne <<porque Dios es el que en vosotros PRODUCE así el querer como el hacer, por su buena voluntad>>

Explica El puritano Ingles, John Owen las razones porque solo es obra del Espíritu Santo en dos razones:

 

  1. Dios ha prometido en su Palabra dar el Espíritu Santo para hacer esta obra. Quitar el corazón de piedra, es decir (el corazón rebelde, obstinado e incrédulo), es en general, esta obra de la mortificación del pecado que estamos considerando. Es prometido que El Espíritu Santo hará esta obra. <<Os daré corazón nuevo. Y quitare de vuestra carne el corazón de piedra. Y pondré dentro de vosotros mi espíritu>>
  2. Toda mortificación del pecado nos viene como un don de Cristo y todos los dones     de Cristo nos vienen por el Espíritu de Cristo. Sin Cristo nada podemos hacer. (Jn     15:5). Cristo nos concede la mortificación de nuestros pecados. Él ha sido exaltado   como Príncipe y Salvador para darnos el arrepentimiento (Hechos 5:31), y nuestra mortificación del pecado es una parte no pequeña de ese arrepentimiento. ¿Cómo     hace esto Cristo? Habiendo recibido la promesa del Espíritu, lo derrama para este     propósito (Hechos 2:33).

Cuando él nos capacita, El Señor nos produce afectos contra el odio al pecado y para tener el carácter de Nuestro Señor Jesucristo. Eso se llama vivificación: tener los frutos del Espíritu que son Amor, Fe, Mansedumbre, Paciencia…

Nuestro Catecismo mayor de Westminster en la pregunta 24 nos habla claro que significa: ¿qué es el pecado?

El pecado es toda falta de conformidad (omisión) de la ley de Dios o la transgresión de la misma, la cual fue dada norma a la criatura racional.

Expongo esta pregunta del Catecismo mayor de Westminster, aunque somos nuevas criaturas, pero el pecado que mora en nosotros mis hermanos, aunque no gobierna el pecado en nosotros como los inconversos (sin Cristo) que practican el pecado, pero tenemos una batalla constante con los deseos de la carne. El apóstol Pablo es una gran cuando escribe la epístola a los Romanos en el capítulo 7:18 -20 dice:

“Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el hacer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.”

¿Por qué El Apóstol Pablo, siendo un hombre transformado por el poder del Espíritu Santo dice: “no hago el bien quiero, sino el mal que no quiero, eso hago”? porque dice: “yo no conocí pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: codiciaras. Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mi toda codicia; porque sin ley el pecado está muerto. Y yo sin ley vivía en un tiempo: pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí.

Es decir, que conociendo la ley que es buena y santa, no es fiel a lo que está escrito, sino que la quebranta con su deseo de la carne. El Apóstol es un gran ejemplo como es su lucha contra el pecado que mora en él, pero en versículo más adelante dice: en el versículo 22: Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios.

El apóstol Pablo no practica el pecado, sino sabe que el pecado que mora en sus miembros que se rebelan con la ley de Dios. ¡Pero él se gloría en Jesucristo! ¡Aleluya! porque ya no confía en sí mismo sino solo por Aquel murió por sus pecados. (Nuestro Sustituto).

¿Qué es una falsa práctica de la mortificación del pecado?

Al principio demostramos un ejemplo de los falsos maestros de Colosas para “mortificar sus pecados” con tales enseñanzas, fueron vanas, para quitar tales apetitos. Pero hay otras malas enseñanzas que no es “mortificar los pecados” y muchas practicas fueron de los fariseos, por ejemplo:

El ayuno: los fariseos ayunaban un medio para demostrar ser más “espirituales” que los demás, no lo hacían sinceramente ante Dios, no confiando en El; por eso El Señor condenó tales prácticas diciendo:

“Cuando ayunéis no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para demostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.”

Ser letrados de la ley: los fariseos guardaban la ley de Moisés (pentateuco) y las tradiciones de los ancianos, llegaron a tal extremo hicieron interpretaciones privadas mezclando la ley y la tradición.

Cristo condena tal práctica según Mateos 15:1-20

“Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan. Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte,ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended: No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo. Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola. Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre”

Hay muchas personas adentro el protestantismo que también creen en ese sentido, si tu no vas a la iglesia con un traje especial esta persona “no es espiritual”, debe estar descarriado, lo marginan porque no tiene los mismos requerimientos que ellos de espiritualidad, al ocupar ese traje especial e imponen tradiciones de hombres en vez de ir a las Santas Escrituras la cual es la verdadera regla de fe y conducta, la cuál nos lleva a la santificación y  mortificación del pecado. Eso es desconocer el Evangelio, un traje especial no demuestra que eres más “espiritual”, solo es una presentación ante ir un lugar.

Lo mismo sucede cuando muchas personas son intelectuales, leen libros teológicos o la biblia completa, quedan satisfecho por leer un libro, diciendo:

“ya leí un libro y tengo un conocimiento (se siente espirituales) pero solo hay orgullo y arrogancia, sin meditación en la Palabra y una oración sincera no es mortificación del pecado, solo es engaño del corazón”

¿Qué es una verdadera mortificación el pecado?

Dios utiliza medios señalado para utilizar una forma correcta tener una verdadera mortificación del pecado. Estos medios tienen su propio papel en la obra, pero solamente a condición que sean subordinados a la ayuda del Espíritu y la fe en la Verdad.

 

  • La oración: es la comunicación con Dios, el deber cristiano ir adonde al Padre sinceramente que no puede mortificar con sus propias fuerzas el pecado, sino con Su ayuda, por eso, debe decir: ¡líbrame de toda tentación, líbrame de todo mal! El Señor libra a los piadosos de su perverso corazón.
  • Velar: está unido junto a la oración, el cristiano debe velar su corazón basado en las Santas Escrituras porque no conoce el día y la hora cuando viene la tentación, la tentación te ofrece una felicidad fuera de Cristo: te dice te ofrezco tal cosa para tu deleite, si el cristiano no vela va caer como el apóstol Pedro, que negó al maestro 3 veces o como David, elegido por Dios cayó en adulterio, homicidio.
  • Meditar: la meditación es muy importante para el cristiano, no tan solo leer las Santas Escrituras sino reflexionar en la persona de Cristo y su doctrina, para que no sea solo intelectualismo sino entre todo en tu esencia. una frase que me encanta de un puritano Edmun Calamy, dice: “la verdadera meditación es cuando un hombre medita en Cristo de tal manera que logra que su corazón se inflame del amor de Cristo; medita en las verdades de Dios de tal manera que se transforma en ellas; y medita en el pecado de tal manera que logra que su corazón aborrezca el pecado”.
  • La Palabra de Dios: tenemos la Palabra profética más segura, no hay más revelación, lo que Dios nos inspiró para la obediencia y fe, para que podamos ver la maravilla de la persona del Señor Jesucristo, nos enamoremos más de él, y su ley sea un deleite. El puritano ingles Thomas Watson dice: “ven a la Palabra con un apetito santo y un corazón dispuesto a aprender. Siéntate bajo la Palabra atentamente, recíbela con mansedumbre y mézclala con la fe. Entonces, reten la Palabra, ora acerca de ella, practícala y habla a otros sobre de ella.”

Estos medios no se utilizan de forma mecánica, ir paso por paso no es una forma, sino un corazón adorador ante ¡EL REY y nuestro Dios! Busca al Señor diligentemente todos los días para contemplar su Gloria y vivir cada día en gozo, en amor…

El catecismo menor de Westminster en la pregunta 1 dice:

¿Cuál es el fin principal de la existencia del hombre?

El fin principal de la existencia del hombre es Glorificar a Dios, y gozar de el para siempre.

Entonces en todas las áreas de su vida, en el trabajo, en los estudios etc., ¡glorificará al Señor!

Advertencia para los Creyentes

Hay personas que muchas veces cree ha mortificado algunos pecados (externamente) pero sigue deseando el pecado. Otras personas pueden pensar de tal persona que ha sido cambiada, pero tal persona solo ha añadido a sus pecados anteriores, el pecado de la hipocresía y así ha conducido el camino más seguro del infierno.

Hay personas que no demuestran que tienen un carácter apacible y son prudentes, se pueden demostrar muy espirituales, pero eso tampoco significa que han mortificados sus pecados, solo confían en su actitud moral y demuestran una santidad externa ante los demás.

No es solamente mortificar pecados particulares en nuestras vidas, puede dejar de mentir, pero tendrá otro pecado que no ha mortificado, es solo un cambio de vicio con otro, solo es el engaño del corazón, debemos mortificar todos los pecados los que son conocidos y los que todavía no conocemos.

Otras personas creen que ya han vencido tal pecado en su vida, se sienten gozoso por tal victoria, pero les quiero decir el pecado que mora en usted está activo y si es negligente en cualquier momento ese enemigo se va manifestar en usted, le quitara todo gozo y vivirá de fracaso en fracaso.

Si usted no mata el pecado, el pecado lo matara a usted. debemos tomar esta advertencia.

Si no mortificamos nuestros pecados nos vamos endurecer cada día, nos vamos enfriar. Si realmente no hay arrepentimiento y fe en su vida puede ser que usted no sea creyente, se está engañando a sí mismo, necesita a Cristo. sin El nada podemos hacer.

¿Qué debemos hacer si viene esos deseos pecaminosos?

Si usted en un momento está débil espiritualmente, vienen esos malos deseos de su corazón y lo cautiva de tal manera que no puede refrenar tales deseos, debe identificar tal pecado que lo incita, meditar en Cristo y en su ley que manifiesta su naturaleza de su santidad, que Él murió por nuestros pecados y el castigo de nuestra paz cayó sobre Él y por sus llagas fuimos curados. Vaya corriendo a los pies de Cristo, que usted no puede con sus propias fuerzas, sino con Sus fuerzas por eso dicen las Santas Escrituras: <<fortaleceos en el Señor y el poder de su fuerza>> y también dice: <<todo lo podemos en Cristo que nos fortalece>> cuanto el amor de Cristo derramando su sangre por nuestras iniquidades que glorifico al padre en la cruz!!

El deber del Creyente en mortificar el pecado.

Como hijos amados del padre, ¡somos responsable ante Él y él nos disciplinará si estamos en desobediencia! hasta los hombres más santos deben mortificar sus pecados y si fallan fracasarán.

Consejos para el Creyente

Orad al Señor para que él te dé un amigo del alma que esta con las mismas luchas confesando sus pecados, orando mutuamente las Santas Escrituras nos dice en Gálatas: “Sobrellevad los unos las cargas de los otros y cumplid la ley de Cristo.”

Busque consejos a sus pastores, ellos no te menospreciaran, van a ministrar su corazón, reprender, exhortar, consolar y van a orad por usted. Ocupe los medios de gracia para su santificación, la comunión con los santos, oír la palabra de Dios, los sacramentos si usted deja eso se enfriará y no anhela tales medios puede ser que usted sea un reprobado

¿Mortifica usted sus pecados todos los días?

Oremos al Señor

 

Escrito por Fernando Exequiel Paillan

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