—Tit 1:1  Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad. 

—Tit 2:11  En verdad, Dios ha manifestado a toda la humanidad su gracia, la cual trae salvación 12  y nos enseña a rechazar la impiedad y las pasiones mundanas. Así podremos vivir en este mundo con justicia, piedad y dominio propio

Así resume el apóstol Pablo la esencia de la vida cristiana, él la define como piedad, como la verdadera religión que esta sustentada por el conocimiento de la verdad y la piedad. Pero hoy el termino “piedad” “piadoso” se usa peyorativamente. Lo que fue virtud para los Reformadores,  los Puritanos, los Misioneros y hombres de Avivamiento hoy es burla y desdén. 

Para muchos hablar de piedad es sinónimo de legalismo, esto ya es una tragedia. La falsa presuposición que dice: “el conocimiento mata la piedad” o “la piedad es mejor que el conocimiento”, son rechazadas por las Escrituras,  las escrituras nos mandan amar a Dios con toda nuestra mente, y con todo el corazón, con todas nuestras fuerzas.  

La tradición Reformada siempre ha tenido un interés apasionado por la piedad y la devoción. Tú puedes leer las Instituciones de Calvino, el viejo Catecismo de Ginebra, la segunda confesión helvética, la confesión belga, los Canones de Dort, el catecismo de Heidelberg,   la confesión de Westminster y sus catecismos, y siempre encontraras una nota a la fe del corazón piadoso, el corazón que ha sido encendido por la verdad inmutable de Dios. 

Sin embargo la piedad que se recuperó en la Reforma hoy es  caricaturizada como una vida fría, aburrida, carente de toda pasión. La piedad para muchos ha pasado hacer símbolo de santurronería. Esta caricatura esta fundamentada en la  ignorancia, y en la falta de entendimiento de la unión entre el amor de Dios y la gratitud de su pueblo. 
Glorificar a este Dios misericordioso y no desagradarlo. Son naturalmente  los deseos de aquellos a quienes Él redime.

Juan Calvino en la Institución de la Religión Cristiana define la piedad como: “Una reverencia unida al amor de Dios, que el conocimiento de Dios produce” , y luego afirma: “no hay verdadero conocimiento donde no hay verdadera piedad” El viejo Catecismo francés de Calvino de 1537 describe la piedad como:  “Un puro y verdadero celo que ama a Dios completamente como Padre y lo reverencia verdaderamente como Señor, Abraza su justicia y teme ofenderlo más que a la muerte”

El lema de Calvino resume bien la piedad con que vivió: “Mi corazón te ofrezco, Señor pronto y sincero” Este es el deseo de todos los que son verdaderamente piadosos. Sin embargo, este deseo sólo puede ser el resultado de la comunión con Cristo. Porque fuera de Cristo hasta el más religioso vive para si mismo. Sólo en Cristo los piadosos pueden vivir como siervos fieles del señor. 
Por naturaleza no tenemos  un corazón piadoso,  naturalmente, no nacemos con deseos profundos por Dios. San Agustín dijo: “donde hay hambre de Dios, Dios estuvo allí”. Esto evidencia que la apatía, la frialdad, el desánimo, y el desprecio por las cosas santas son propias a nuestra naturaleza pecaminosa. Tenemos una naturaleza que es capaz de dar culto, adorar, servir y honrar a cualquier cosa menos al Dios Santo. Todo nuestro ser fue diseñado para rendir culto, para la adoración, la dedicación, la devoción  y la piedad. Toda la vida del hombre es una vida que rinde culto. Adora a Dios o los ídolos, rinde su vida al Dios Santo o al dios corrupto fabricado por el corazón.

Quienes confesamos la fe reformada creemos que nadie ama a Dios por su  libre albedrio. (Porque la voluntad está esclavizada al pecado y no libre), al mismo tiempo, nadie puede ser salvo sin creer en Jesucristo, y así también  nadie puede amar a Dios sin el Espíritu de Dios.

¡Entonces no puede  existir piedad por Dios en un corazón muerto! — ¿cómo una persona llega a creer en Cristo? ¿Cómo una persona llega a ser piadosa? 
Confiesa el Canon de Dort: 

— El Espíritu regenerador; abre el corazón que está cerrado; él quebranta lo que es duro; él circuncida lo que es incircunciso; el infunde en la voluntad propiedades nuevas, y hace que esa voluntad, que estaba muerta, reviva; que era mala, se haga buena; que no quería, ahora quiera realmente; que era rebelde, se haga obediente; él ,mueve y fortalece de tal manera esa voluntad para que pueda, cual árbol bueno, llevar fruto de buenas obras…Así la voluntad, siendo entonces renovada, no solo es movida y conducida por Dios, sino que, siendo movida por Dios, obra también ella misma. Por lo cual con razón se dice que el hombre cree y se convierte en virtud de la gracia que ha recibido. Cap. 3:9

Dios ha comprado un pueblo cuya característica es el don de la Piedad.

¿Por qué están importante esto?

El antiguo puritano inglés William Ames, definió la teología como: “La teología es la doctrina o enseñanza de vivir para Dios.” Dios ha establecido una conexión inseparable entre la verdad y la piedad, entre ortodoxia, ortopatia, y ortopraxis. Pensar respecto de Dios como él se revela en su palabra, y someter constantemente nuestro entendimiento a esa  verdad revelada. Pero no basta con tener definiciones correctas de quien es Dios, Satanás y los Impíos también tienen este tipo de definiciones, pero no aman al Señor.

Si la verdad se queda solo en la cabeza, como un asunto meramente intelectual, y no afecta nuestros corazones,  para luego encontrar expresión en nuestra conducta, no somos diferentes a los demonios. No estamos amando a Dios con todo el corazón: 

Santiago 2.18-19: Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. 19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. 

Por otra parte no podemos esperar crecer en piedad sin crecer en nuestra comprensión de la verdad bíblica—Juan 17.17, 2 Tes 2.13, 2 Pedro 3.18, Salmo 37.31 

Perseguir el conocimiento teológico sin un deseo de la práctica de la piedad es la razón del infantilismo espiritual Ef. 4.14. Sucede que tenemos un pueblo lleno de libros, lleno de ideas teológicas, pero vacíos de Dios. Llenos de autores famosos, de teólogos, pero vacíos de Cristo. No hay realidad de Cristo. 
¿Cómo cultivamos la práctica de la piedad?

La práctica de la piedad esta cultivada por una relación con Dios. Pero esta relación no puede prosperar sin crecer en el conocimiento, y el temor  de Dios. Un bajo concepto de Dios, dará como resultado bajas emociones, un bajo conocimiento del carácter de Dios resultara en  un concepto errado del pecado.

Las escrituras nos llaman a la comunión íntima con Dios, nos desafían experimentar el amor de Dios. Usted me puede decir: bueno pastor tú te equivocas conmigo porque yo conozco el amor de Dios, yo sé, que su amor es infinito eterno, e inmutable. Bueno entonces ¿Por qué sientes que la vida se destruye cuando no alcanzas tus metas? ¿Por qué te sientes demolido cuando nadie te prefiere? ¿cuando nadie te sigue?  ¿cuando nadie te considera? ¿Quieres saber que sucedería si experimentaras el amor de Dios a mayor profundidad? 

No dejarías de hablar de él, lo recomendarías, estarías electrizado, apasionado y vigorizado. Dispuesto a dejar cualquier cosa que sea impedimento entre tú y Dios.

¿Se da cuenta? No hay neutralidad en su corazón. Usted adora, sirve, reverencia lo que considera grande y digno. Nada tiene un efecto más destructivo sobre las emociones que los pensamiento indignos respecto del carácter de Dios. Esto  es confirmado por lo que David dice en el Salmo 145.3.” Grande es Jehová, y digno de ser alabado. Jamás serás apasionado por Dios si no crees que es digno. La correcta teología conduce a doxología. 

Es imposible ser piadoso  si el corazón no está saturado del temor de Dios. 

Es imposible ser piadoso sin un conocimiento experimental del amor de Dios

La mortalidad espiritual en nuestras iglesias se debe a la  falta de piedad , y  no a la falta de conocimiento. 

Podemos tener un sinnúmero de personas bien preparadas, bien dispuestas, con mucha información, pero a causa de la falta de piedad son totalmente ineficaces.

¿Pero cómo? Si vivimos en una época donde hay abundante conocimiento de todo. Tenemos miles de libros, cursos, podcast, blogs, seminarios, talleres, discipulados…Pero eso no trae una mejora moral. ¡No hay novedad de vida!

Los catecismos, las confesiones, los grandes libros de los Reformadores y Puritanos, fueron escritos de rodillas, con corazones encendidos, en medio de ayunos, oración, ruego y lagrimas. Nosotros queremos ser igual de efectivos, sin ayuno, sin mortificar la carne, sin apartarnos del mundo, y sin tomar el oprobio de la Cruz. Estamos llenos de ideas de Dios, pero vacíos de Él. Nuestra ortodoxia es impecable, pulcra, y limpia como el mármol del un mausoleo. ¿Qué como puedo decir esto? Pregunta a cualquier miembro de alguna iglesia “reformada” si espera el domingo con ansias para celebrar al Rey de Reyes, pregúntale si esta listo para confesar su lealtad a Cristo el Rey, emocionado por exaltar el Cordero de Gloria junto al pueblo de Dios.

No evidencia vidas renovadas en nuestras iglesias. La falta de devoción por Dios, es igual a falta de conocimiento de Dios. 

Conclusión. 

Si usted ha nacido de nuevo, la evidencia de esa nueva vida será un andar piadoso. La piedad no es un lujo espiritual del pasado, ni de algún grupo de “cristianos puritanos”. “Todas las cosas que pertenecen a la vida y la piedad nos han sido dadas por Dios” 2 Ped. 1.3.

El tipo de “Calvinismo” sin la práctica de la presencia de Dios tiene sus días contados. Se transformará en un movimiento filosófico vacío de Dios, incapaz de frenar el secularismo que nos espera a la vuelta de la esquina.  Vivimos tiempos donde los hombres se han arrojado frenéticamente a la búsqueda del placer. Y no hay nada más placentero que la presencia de Dios, nada sosiega más el corazón que la experiencia de la presencia de Dios. Y es aquí justamente la debilidad del seudo “Avivamiento Calvinista”. Este produce ideas, y especulaciones sobre cada tópico doctrinal. Y porque no decirlo, esta produciendo un ejército de legalistas listos para cortar cabezas a quien no pronuncie su sagrado «Shibolet» . Pero no esta produciendo gente que ama a Dios con amor sacrificial. No esta produciendo el tipo de Cristiano leal a su Iglesia, Sacrificado, Perseverante y Sufrido. No esta produciendo un pueblo que anda en novedad de vida, como dijeron los Reformadores. Estas cualidades  fueron propias del viejo Calvinismo. Características propias de un pueblo que no solo recito su confesionalidad, sino que la vivió Coram Deo, en el hogar, la industria y la academia. Seamos honestos, estamos muy lejos de esto,  pero a tiempo para volvernos a Dios y rogar para ser el pueblo del “Soli Deo Gloria”. 
Escrito por el Rev. Néstor Rubilar Gómez.

 

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Un comentario sobre “La urgencia de recuperar la Piedad en la tradición Reformada

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